• Entre más se maximice la marcha de acarreados del ganso, más temor demuestran

Miguel A. Rocha Valencia

La marcha del ganso fue respuesta a una manifestación popular libre, democrática, sin acarreos ni los recursos financieros, logísticos, humanos y de coacción desde el poder político del país. De eso no hay duda. Por eso tenía que ser más numerosa, aunque para ello se recurriera abiertamente a los métodos de “antes”, cuando el PRI gobernaba.

Se realizó una “cargada” convocada abiertamente por el mesías tropical para demostrar, según él, que es el más amado y el “rey de la calle”, pero sin una causa real que la justificara. Desde ese punto de vista fue simplemente un derroche cínico de recursos para satisfacer el ego del patriarca y para que muchos intentaran quedar bien y exhibirse como el más leal, no el de mayor convocatoria, sino como quien mejor manejó los recursos públicos para hacerse notar.

Desde ese punto de vista, la corcholata Marcelo Ebrard, no tuvo ni con qué competir frente a la consentida Claudia Sheinbaum, quien no solo movilizó a los sindicatos del gobierno de la ciudad, sino también a la estructura de “sus” alcaldías y organismos como Metro o dependencias como Semovi, SSP y demás.

Los gobernadores mandaron contingentes lo mismo que presidentes municipales y se coordinaron para la compra-entrega de tortas y refrescos. El alquiler de transportes se sumó a las unidades de organizaciones de taxistas, “peseros” y microbuseros sobre todo irregulares y de los cuales, varios alcaldes conurbados son dueños.

Pero más allá de lo que ya se sabía y se relató, está el fondo que para algunos fue establecer quién tiene mayor capacidad de convocatoria, otros para satisfacción del Peje que está enojado porque nada le sale bien y unos más para justificarse ante el tlatoani.

La verdad es que tanto el fracasado presidente y sus secuaces no la ven fácil, están preocupados porque la gente responde a convocatorias callejeras para expresar inconformidades con el actual gobierno, como fue el caso de las mujeres que cada vez son más agredidas y se sienten abandonas y revictimizadas, sin ser escuchadas por el profeta de la 4T.

Los números saltaron de las estadísticas y aunque en Palacio Nacional siempre los van a negar porque ese es el mandato presidencial de “los otros datos”. Pero lo cierto es que este año podría cerrar con cerca de 700 mil reportes de mujeres agredidas. El año pasado fueron 623 denuncias y se cree que la cifra negra es mucho mayor, pues miles prefieren no denunciar por miedo, pena o ignorancia.

En cuanto a feminicidios, en 2018 fueron 898; en 2019, 942 y en 2020 946. En este año sumaron hasta el mes pasado 777 mujeres asesinadas. Eso sin contar que entre los 37 mil desaparecidos hay al menos cerca de siete mil mujeres adultas y niñas.

Eso fue previo a la marcha en desagravio del ganso y sobre las demandas hechas, no existe ninguna respuesta, salvo la negación y los “otros datos” que aseguran que las agresiones contra mujeres disminuyeron, así como la impunidad de los feminicidios.

Pero ese segmento de la sociedad que por cierto es la mitad del electorado mexicano, tendrá un peso específico a la hora de votar el fallido y empobrecedor proyecto del caudillo de Macuspana, lo mismo que de los “aspiracionistas” clasemedieros que no aceptan someterse por limosnas.

A eso le tiene miedo el tlatoani tabasqueño.

Sabe que ya no tiene 30 millones de votos, que, si bien la coacción hizo que miles acudieran a su marcha, a la hora del voto sabe que no le van a responder precisamente porque esas personas se sienten amenazadas.

De tal suerte que la estrategia empleada traerá consecuencias negativas. Se muestra la 4T como un sistema represivo donde rendir pleitesía al machuchón, es condición para conseguir empleo o limosnas disfrazadas de becas y pensiones a costa del futuro de generaciones a quienes se les acumulan las deudas por dilapidar presupuesto en la compra de votos, se les van las oportunidades de crecimiento.

Se suman quienes pierden la vida por falta de atención médica, tratamiento o fármacos, los que huyen de sus comunidades a causa de la inseguridad, el crimen y miseria. Esos ya no votarán por quien hoy se alza como reyezuelo. Seguro.