• Dice no gustarle el show, pero los arma; regatea ayuda y caravanea con lo ajeno

Miguel A. Rocha Valencia

Cada vez se descara más al ganso de Macuspana, se muestra tal como es, un miserable fanático del poder y los reflectores; sólo él es quien debe regalar dinero, víveres o lo que sea, aunque no sea suyo ni del gobierno. Ordena confiscar lo ajeno ara decir que él lo da y aunque afirma no gustarle el show, por eso no hace presencia solidaria a los damnificados de Acapulco ni a víctimas del crimen o desgracias, se regodea en su vanidad en las mañaneras y sus “mensajes a la nación”.

Además, oculta su incapacidad y cobardía con montajes, esos que denunciaba y que hoy son parte esencial de “su administración” como aquél del trenecito que recorría el AIFA, el del Maya o el del jeep hundido en el lodo. Todos ellos burdos montajes para darse publicidad, hacerse la víctima y fingir que iba a visitar a las víctimas o recoger información de primera de mano de una tragedia que al paso de las horas crece con 43 muertos y 25 desaparecidos. “NO son muchos” diría el miserable.

Denuncias van y vienen de abusos por parte de los militares y guardias nacionales, esos que son incapaces enfrentarse con la delincuencia, pero como viles cobardes se esconden tras el montón, el uniforme y las ramas para agredir a ciudadanos decentes que sólo buscas dar ayuda a los damnificados.

Como auténticos delincuentes de caminos toman por asalto a los que llevan ayuda directa, les quitan hasta el dinero y celulares y son tan cobardes que rehúyen enfrentarse uno a uno cuando son desafiados por indignados ciudadanos que son asaltados al pasar Chilpancingo. No se atreven a un “tiro derecho”.

Pero eso sí, la instrucción es decomisar toda la ayuda, subirla a camiones oficiales para luego decir que es el mesías tropical quien la envía. Ya lo dijo el rufián de Palacio Nacional, que nadie más de ayuda sólo el gobierno, ni las organizaciones de la sociedad civil ni particulares y quien se atreve, no sólo sufre el decomiso, sino la agresión de los uniformados que golpean, ofenden dañan y asaltan a civiles, pero dejan a los criminales actuar e saqueos o asesinatos, de los cuales ya se contabilizan más de 170 mil. De eso mejor guardan silencio.

Y como siempre, sale a victimizarse en mensajes que, en vez de alentar, causan escozor, enojo, indignación pues una vez más acusa a los medios, a sus rivales políticos de maximizar la desgracia, se indigna porque un ex presidente le mienta la progenitora que muchos dudan tenga, pero manda a miles de soldados a consumir la ayuda en vez de entregarla, a participar en los saqueos en vez de contenerlos y a otros mil siervos de la nación a realizar propaganda en vez de ayudar.

Son ellos quienes se sirven primero, mientras una dizque gobernadora se hace invisible, saca fotos triunfantes de recorridos anteriores cuando la desgracia superó su propia incapacidad e ignorancia mientras el ebrio que mandata en el Estado se la pasa embrutecido (eso me dijeron) y lamentándose de la desgracia que a él no lo tocó.

Qué bueno que al tlatoani tabasqueño no le gusta el show, porque son tan burdos los que arma que destilan la mentira y la incapacidad mientras sus “comunicadores” reparten billete “como nunca” para contratar espacios en medios impresos y obligan a concesionarios a recibir a sesudos “analistas” para defender lo indefendible, una cuarta que nadie conoce, pero se sabe fracasada, sin rumbo, articulación o brújula. Su destino, la miseria de millones de mexicanos para cimentar su permanencia en el poder.

No le gusta el show, pero que tal se sube a trenecitos que estarán en diciembre y recibirán 120 mil millones de pesos para el año próximo o refinerías que no refinan salvo en botellas de dudosa procedencia, pero cuesta a los mexicanos más de 18 mil millones de dólares más los mil del año próximo, o un AIFA que ni por la fuerza entra a los empresarios y por eso habrán de comprarle a costo de los impuestos, su propia línea aérea. NO tienen alternativa.

Los tres son proyectos fracasados, no resolverán nada y sí causan muchos daño y atraso independientemente de su poca a nula viabilidad financiera, por eso le engordaron a casi 100 mil millones de pesos el fideicomiso de las fuerzas armadas para que de ahí asuman las pérdidas de obras a destiempo.

Y mientras, la gente sufre las consecuencias de un sujeto que ofende todos los días, que, con su sola presencia y graznido de chachalaca, ofende y se hace insoportable. Los muertos aumentan, las pérdidas materiales se acumulan lo mismo que los abusos y corrupción derivados de la incapacidad de quien debió ser presidente y decidió, porque no tuvo para más, ser capo de un cártel de la política.

Un sujeto que nos a todos agrede, en especial a los periodistas que no se agachan o medios que no se empinan a pesar de que les abrieron las compuertas de la publicidad y sólo por decir la verdad de lo que está pasando y revelar la dimensión de una tragedia que, si bien no se pudo evitar en su totalidad, si se hubiese disminuido el impacto si existirá un mínimo de inteligencia y sensibilidad en eso que llaman la 4T hundida de plano en la ineptitud, incapacidad, corrupción, cinismo e impunidad.