• 4T insensible a reclamos feministas, por el contrario, les quita, las victimiza y desprotege

Miguel A. Rocha Valencia

Más allá de consideraciones sexistas, los números revelan que el de la Cuarta, no es un régimen sensible a las reivindicaciones de las mujeres. Por el contrario, es hoy cuando son más agredidas, están más desprotegidas y el desempleo se ensaña con ellas. Según INEGI, hay cinco millones 700 mil sin empleo y dispuestas a laborar.

Ni siquiera la defensa a rajatabla y contra todos que realiza el Ganso de Macuspana de un sujeto ebrio, cobarde y presunto violador que quiere gobernar Guerrero, refleja lo que las mujeres son para la 4T donde no sólo se les desprotegió quitándoles las estancias infantiles, los refugios para féminas agredidas y los apoyos para las que salen a ganarse la vida con el sexoservicio, sino que además, nada se hace para recuperarles empleos, defenderlas del acoso, violencia intrafamiliar y los ataques que sufren dentro y fuera del hogar.

Por eso para las féminas hay muy poco por festejar, ni siquiera las mujeres de poder, que, si bien ocupan cargos públicos de alta jerarquía, no son tomadas en cuenta a la hora de la toma de decisiones, o como sucede con Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, a la que ni siquiera juntan en el Club de Tobi en que está convertido el gabinete del Mesías tropical. Ella misma lo ha confesado.

Incluso la consentida gobernadora de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum pude asegurar que pese a la autonomía que le da su encargo, puede sacudirse la sujeción, el mandato del tlatoani olmeca que le dicta qué hacer y decir. A veces se rebela, pero al final se dobla.

Pero independientemente de ello, ahí están las declaraciones del Pontífice de la Cuarta, para quien los reclamos de las mujeres son politiquería. Ni siquiera las pruebas de agresiones lo convencen y su simulación llega a nombrar damas en cargos públicos, donde la presencia de las funcionarias es meramente decorativa pues él, es quien determina y dice, lo mismo en seguridad que en economía o gobierno.

Por eso en la celebración del Día Internacional de la Mujer, poco se puede cuantificar como avance: el panorama en la CDMX y el país es de más violaciones, más violencia intrafamiliar, más acoso y desempleo.

Las denuncias en la capital del país aumentaron a pesar de las promesas oficiales: por violación equiparada ya que de 290 en 2019 subieron a 453 en 2020, es decir un 56% más, de acuerdo con información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El acoso sexual pasó de 946 víctimas en 2019 a mil 65 en 2020, en tanto los delitos que atentan contra la libertad y la seguridad sexual, pasaron de 71 a 773; sin embargo, aquí entraron los casos perseguidos gracias a la Ley Olimpia, aprobada en 2020.

La administración de justicia en la CDMX que está en manos de una mujer, disminuyó su eficiencia en delitos como la trata de personas, en el que sólo se vincularon 15 de 71 carpetas. El acoso sexual subió de cuatro mil 204 denuncias en 2019 a cinco mil 597 en 2020. La violación equiparada pasó de 3 mil 674 a 4 mil 225, es decir un incremento de 15 por ciento y los casos de violencia familiar, de 210 mil 158 a 220 mil 39.

En lo laboral, no sólo sufren el asedio sino también una franca discriminación ya que, de acuerdo con cifras oficiales, las mujeres ganan 18.5 menos que los varones; tienen 1.8 más posibilidades de perder el empleo. Este fenómeno se profundizo con la pandemia de SARS-CoV-2, donde la crisis económica dejó sin empleo a 5.7 millones de ellas, pero están dispuestas a laborar a pesar de que muchas postergan su deseo por la situación sanitaria y responsabilidades en el hogar, especialmente si hay hijos.

De acuerdo con el Banco de México, el cuidado de familias durante el confinamiento, así como el cierre de escuelas y guarderías, son algunas de las razones por las cuales las mujeres se han reincorporado al mercado laboral de forma más lenta.

No obstante, en enero de 2021, la proporción de mujeres con más de tres meses buscando trabajo se elevó a 26.3%, 10 puntos más que en igual mes del año pasado. Se da el caso que de las cerca de 200 mil mujeres que perdieron empleo formal, hoy laboran en la informalidad donde según INEGI, existen 34 millones de “plazas”.

Lo peor es que lejos de mejorar las condiciones a corto o mediano plazos, se complica el panorama, ya que la economía retrocede y sin inversión pública o privada, la situación de empleo va a emporar y con ello las finanzas públicas donde la desocupación formal ya reporta las bajas.

Por ejemplo: los ingresos totales del sector público cayeron 12 por ciento en enero respecto al mismo mes del año anterior, lo cual representa la caída más drástica desde 1993, es decir, hace 28 años.

Lo anterior se deriva de la caída de los ingresos tributarios que retrocedieron en 5.8 por ciento, mientras que los no tributarios lo hicieron en 54.2 por ciento, es decir, prácticamente fueron la mitad de los del año pasado.

Hoy no hay “guardaditos” ni muchos empresarios a los que se chantajeará con el pago de impuestos como pasó el año pasado en que se incorporaron se “recuperaron” 700 mil millones de pesos y los activos del fideicomiso del NAIM, que sumaron 21 mil 634 millones de pesos y otros seis mil 613 del fideicomiso del Fondo para el Fortalecimiento de la Infraestructura Portuaria.

Claro si no se hubieran dado esas recuperaciones, la caída de los ingresos presupuestales se habría reducido a la mitad.

Por lo pronto la recaudación de impuestos va a la baja lo mismo que las inversiones, especialmente la física que cayó 25 por ciento y ahora con lo de la llamada contrarreforma energética, las cosas no mejorarán y entonces el Oráculo de Palacio Nacional se preocupará más aún pues el gasto para sus “obritas” que pudo postergar o de plano cancelar, estará comprometido, máxime que los ingresos de Pemex se vuelven pérdidas, deudas y, un completo fracaso.

Claro, siempre estará la opción de acusar a los neoliberales, a los enemigos, periodistas o a quien sea, pero al final, seremos los mexicanos todos quienes pagaremos las consecuencias, especialmente, como se vio arriba, las mujeres.