• Incapaz de afrontar su responsabilidad 4T improvisa en vez de solucionar

Miguel A. Rocha Valencia

Miles de socorristas, soldados y hasta de propagandistas siervos de la nación se mandaron a Guerrero por órdenes del ganso en vez de aplicar soluciones inmediatas con recursos financieros para la reconstrucción de y recuperación de la infraestructura económica de Acapulco y municipios dañados por el huracán Otis.

Amontonar gente que consumirá los alimentos, agua y demás artículos de primera necesidad para los guerrerenses a quienes el gobierno federal envió miserables tres mil despensas y tres mil litros de agua que son nada ante la devastación de toda aquella zona.

Tarde y mal reaccionó el mesías tropical quien sin estar acostumbrado a gobernar no supo qué hacer ante la dimensión de la tragedia y como avestruz lo primero fue ocultar la cara, la información por más de 12 horas hasta que los medios formales y digitales sacaron a la luz el nivel del desastre.

Tan no supo qué hacer que hasta 14 horas después el mesías tropical atinó a montar un show de auxilio y por tierra intentó llegar a Acapulco vestido de ¡traje! Como si todo lo hubiese cogido de sorpresa y no estuviera enterado de nada. Acudir a una zona de desastre en esas condiciones habla de su desconocimiento o como muchos dijeron, ridiculez o de plano ya se acostumbró a los “trapos caros”.

Se montó una auténtica aventura donde hasta los militares hicieron el ridículo con unidades atascadas como si no tuvieran las que se necesitan en casos de desastre. Se vieron infantiles, impotentes ¡inútiles! Como cuando se enfrentan a las bandas criminales que los corren, desarman o cachetean.

Total, que mientras en palacio Nacional reaccionaban con una puesta en escena, las organizaciones civiles se activaron, la Cruz Roja y la UNAM se apresuraron a abrir centros de acopio de tal suerte que casi al mismo tiempo que el caudillo salió en su convoy blindado, se daba el banderazo con el primer envío de ayuda a la zona siniestrada.

Al mismo tiempo se abrían cuentas bancarias para donaciones y la gente, sobre todo clase media, decidió aportar al mismo tiempo que preguntó ¿Y el Fonden?

En cambio, la chachalaca tabasqueña lo más que atinó a hacer fue amontonar gente en Acapulco y zonas aledañas, tres mil de Guardia Nacional. Tres mil soldados, algo de marinos, mil de los siervos de la nación que sólo habrá de estorbar y consumir la ayuda para los guerrerenses.

No se habló de ninguna estrategia, se hizo lo de siempre, solo que esta vez el encargado de rehabilitar las líneas eléctricas por la CFE es el mismo ingeniero que dejó inconcluso el Tren México-Toluca, en tal Guillermo Nevares Elizondo quien por cierto intentó “clavar” a su anterior jefe, el extinto exsecretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza.

Nevares Elizondo no sólo es ratero e ineficiente sino vivo para colocar a “su gente” como lo hace en CFE donde tiene a sus tres hijas y uno de sus yernos en la nómina de gerencias regionales de la empresa con prestaciones y salarios que van de los 600 mil a los 800 mil pesos. Pero ese será tema de otro comentario.

Lo cierto es que no existe articulación, todos hasta la inútil e invisible gobernadora Evelin Salgado hablan de coordinación de los tres niveles de gobierno, pero en realidad no existe ningún plan unitario, articulado de rescate, auxilio o recuperación. Los muertos van a ser más de los que se mencionan y se necesitarán muchos miles de millones de pesos para recuperar infraestructura.

Pero más se va a complicar el tema por el amontonamiento de personal de “auxilio” en las zonas de conflicto porque se carece de coordinación. Pareciera que el mismo Ejército perdió su capacidad de respuesta ante un escenario como el planteado por Otis y la incapacidad de asumir el mando de quien debió hacerlo desde el principio y prefirió esconderse en Palacio Nacional durante muchas horas y luego escenificar un grotesco show.

La verdad el profeta y sus lacayos volvieron a mostrar el cobre, su incapacidad ante un evento que fue advertido y ante el cual ni siquiera tomaron medidas anticipadas.

Y hoy, no tienen la capacidad de reacción articulada con un desperdicio de recursos logísticos y humanos. Ni modo así son los de la Cuarta, lo malo es que son miles de mexicanos quienes sufren las consecuencias primero, de las ocurrencias nefastas del tlatoani de Tepetitán y luego de la incapacidad para reaccionar, asumir responsabilidades y tomar decisiones efectivas porque simplemente le falta talento… Qué pena.