• Reabre gobierno sectores subsidiarios a industria de EU y la construcción

Miguel A. Rocha Valencia

La “nueva normalidad” es que se levanta la restricción oficial y serán los gobiernos estatales quienes decidan qué hacer a partir del primero de junio.

De esa suerte quedan libres, como ya habíamos comentado industrias de la construcción, automotriz y minería, con todas sus subsidiarias, que se suman a las actividades “esenciales” para la recuperación económica.

El propio secretario de Hacienda, Arturo Herrera, apuesta por el gobierno federal a cimentar la recuperación del país, en la construcción y anuncia que existen más de 100 obras en las que se espera Inversión Privada, incluso en empresas que ya cuentan con alguna concesión y podrán ampliarla si trabajan en esos proyectos.

Es decir, como desde el principio, el gobierno espera de la Iniciativa Privada un respaldo financiero en obra pública para recuperar el terreno perdido. El problema es que será muy cuesta arriba ya que los empresarios no se la quieren jugar solos.

Por lo pronto a pesar de lo dicho por Herrera, se calcula que inversionistas extranjeros, retiraron de la Bolsa Mexicana de Valores el 35 por ciento de su participación.

Pero más alá de las expectativas del titular de Hacienda quien por ciento prevé caída del PIB en un máximo del 7.5 por ciento y desdeña el 10 de que hablan algunos analistas, está el hecho de que el país ya estaba en recesión desde antes del COVID-19 y que los ingresos tributarios disminuirán al segundo trimestre, merced al cierre temporal o definitivo de muchas empresas, especialmente del sector de servicios, donde se inscribe el turismo en sus ramas hotelería y restaurantera, principalmente.

Estos sectores seguirán sufriendo por la caída en la movilidad, pues la pandemia no ha pasado ni pasará por mucho tiempo y ante la posibilidad de superar la actual crisis de salud y un rebrote o rebote de la misma, las expectativas son negativas.

Por eso muchos de los empresarios, en quiebra y endeudados, ya no reabrirán y menos con los créditos de risa que ofrece el gobierno.

Aunque se levantan restricciones, el turismo sigue cayendo y sumará al desempleo que llegó a 750 plazas perdidas en dos meses.

Qué bueno que el titular de Hacienda sea optimista y pondere que contra lo ocurrido en 94-95, hoy la deuda sólo tiene un tercio en dólares, lo cual sin duda ayuda mucho, pero el hecho de creer en el petróleo “por ser marca”, es un error, dado que, si el precio de extracción es de 14 dólares, el valor del energético seguirá causando pérdidas.

Lo mismo es meter dinero a obras que si bien generan empleo hoy, serán de muy poca utilidad, como la refinería de Dos Bocas, donde con sólo reconvertir las seis que tenemos serían suficientes por la baja producción de crudo, eso es un error garrafal, ya que, a la larga, igual que Santa Lucía, tendrán una vida corta y no serán solución a largo plazo.

Al final de cuentas a nivel estatal, serán los gobernadores quienes decidan qué actividades y espacios reabren. El gobierno federal autorizó, en especial aquéllas ligadas a la producción industrial de las trasnacionales con patentes en Estados Unidos. Ya lo sabíamos y así lo publicamos. Lo que diga mister Trump.