• México, sin inversión, en riesgo de socializar la pobreza marxista y sin horizontes

Nadie está contra ayudar a los pobres, pero no con limosnas que mantengan su miseria y la socialicen, sino con instrumentos que lo hagan superar su condición y con ello empujar al país hacia el desarrollo y bienestar, en vez de llevarlo al precipicio con más de 126 millones de mexicanos que vivirán una de las etapas más negras de la historia, justo cuando se avizoraba una etapa plena de avance democrático y justicia social.

Lejos está la esperanza de muchos que creyeron en un real combate a la corrupción, crecimiento promedio del cuatro por ciento de la economía, disminución de la deuda, inversión en infraestructura sin precedentes, baja en el precio de las gasolinas, pero, sobre todo, en el respeto a la Ley, que mientras es positiva, debe ser defendida por quienes protestaron hacerlo, en este caso, legisladores y jefe del Ejecutivo.

Nada se cumple, por el contrario, hoy se nos plantea una visión distinta de país donde la bandera primero los pobres se esgrime como justificación a la incapacidad, al robo, violación de la ley y el fracaso de un gobierno que nos lleva en retroceso en todos los órdenes con instituciones cooptadas, sin independencia de gestión y sujetas al yugo del machuchón de Palacio Nacional.

Tan ignorante es, que pensó que hacer un hoyo en la tierra daría petróleo, que los mercados se moverían a su antojo, que los acuerdos internacionales podía fraccionarlos y ajustarlos a capricho sin consecuencias y convencido consideró que la economía era un juego aldeano de gastar y gastar sin producir.

Hoy, la supuesta o incipiente recuperación que festinó el Mesías de la 4T, se rebela y dice que no hay tal. Después de un repunte derivado de la reactivación, toma su real cauce, se resiente la falta de inversión, el cierre de casi un millón de MiPymes y la huida de casi 70 mil millones de dólares en capitales que estaban tanto en documentos de gobierno que colocados en empresas.

Resiente también la economía, la desconfianza en el Ganso de Macuspana cuya Ley se impone en territorio nacional modificando constitución, ordenamientos secundarios y hasta reglamentos para ajustarlos a su capricho y visión reduccionista, miope e ignorante de la realidad que vivimos todos los mexicanos, incluyendo chairos, neoliberales, fifís o “enemigos”.

Ya son tres meses de un nuevo retroceso en la economía, justo cuando se reabren actividades, lo cual indica que hay un daño estructural con empresas que ya no abrirán, salarios que no volverán, pero, sobre todo, la ausencia de capitales.

Nadie se atreverá a invertir en un régimen donde asoma la expropiación, la cancelación de contratos y la política del chantaje, donde cualquier negociación con el gobierno parte de la amenaza “cooperas o cuello”, donde la mano negra de asesores bolivianos, venezolanos o cubanos enquistados en Palacio Nacional, todos conectados con “Neurona”, tiene más peso que las razones de una economía que se va a la basura después de estar en el treceavo lugar mundial, con todo y corrupción de quienes se fueron y son perseguidos no para ser castigados, sino para extorsionarlos.

Por eso el Indicador Global de la Economía del INEGI advierte que en febrero se cumplieron tres meses de retroceso y con eso, ya suma 20 meses de contracción, lo cual, para el Subgobernador del Banco de México, Jonathan Heat, no es un dato alentador.

Lo peor es que el daño está hecho, ya que mientras sube la inflación, la deuda pública supera los 1.8 billones de pesos de crecimiento y el débito de las paraestatales CFE y Pemex crece a más de 800 mil millones de pesos, el futuro de millones de mexicanos, con todo y programas clientelares a fondo perdido, se ve cada vez más difícil ante la disminución de oportunidades. Su única opción es la dádiva de gobierno que se otorga a fondo perdido.

Por lo pronto, se calcula por parte del Banco Mundial que de los 20 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años que ni estudian ni trabajan, en América Latina, siete millones son mexicanos, cifra que avala la Organización para la Cooperación y el Desarrollo, la cual advierte que la tendencia es al alza en nuestro país por factores derivados no sólo del cierre de empresas sino falta de inversión, violencia, conformismo y políticas que no estimulan a la superación, decepción.

El daño está hecho, pero puede profundizarse ya que las estructuras económico-financieras pueden continuar deteriorándose y con ello no sólo las posibilidades de una recuperación, sino también provocar inestabilidad, situación que, si bien es “anillo al dedo” para los fines oscuros de la Cuarta, también lo son para la delincuencia y la violencia.

De la pandemia, ni hablamos, se confirma que ya casi llegamos a cerca de 500 mil fallecidos mientras la cifra oficial dice que estamos en 216 mil, cosa que, para el Profeta tabasqueño, es lo de menos.

Y lo de la cancelación de candidaturas por el TEPJF de Salgado Macedonio (Guerrero) y Morón (Michoacán), será motivo de distractor, escándalo y acusaciones a las autoridades electorales.