• Jaime Cárdenas expuso la corrupción y el rostro del actual gobierno

Miguel A. Rocha Valencia

La renuncia de Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, resultó más dañina para el tlatoani tabasqueño que cualquiera anterior, incluyendo la de los exsecretarios de Hacienda, Medio Ambiente o Comunicaciones y Transportes, pues evidenció el auténtico rostro de la Cuarta y su profeta: autoritario y ratero.

Mostró que, para alcanzar sus fines, López Obrador no se detiene ante nada; que desprecia la Ley, que no le importa robar, mentir, hacer el ridículo, enfrentar a los mexicanos o hundir al país con tal de sostenerse en el poder, personalizar la agenda pública, vengarse de quien no se vuelve su lacayo y arrastrarnos a una debacle institucional, económica, de inseguridad y salud.

Por eso no pudo ocultar su enojo cuando el jurista espetó que su lealtad al Peje no era a ciegas y más por denunciar que al intentar implantar la norma, frente a la corrupción encontrada, perdió la confianza del presidente ya que se enfrentó con Alejandro Esquer, secretario particular del tlatoani olmeca.

Ya antes, Víctor Manuel Toledo, el extitular de Semarnat, denunció a los cercanos de López Obrador, como al jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, a quien acusó de ser la cabeza de la mafia que mueve los negocios a la sombra del pontífice de Palacio y beneficiarse con el abuso del poder.

Pero López, en vez de instruir que se aceleraran las investigaciones en torno a las denuncias hechas por Jaime Cárdenas, prefirió denostarlo en público y de alguna forma decir que es un cobarde y traidor a la Cuarta. Eso porque simplemente el jurista tuvo la vergüenza de renunciar antes que sumarse a la nueva mafia del poder.

Aunque antes de irse hizo saber el perfil de cuarta de la Cuarta, donde se viola la ley con tal de obtener los resultados que desea el caudillo de Tepetitán, Macuspana, Tabasco.

Corrupción en la que estaría involucrado necesariamente el ex titular del INDEP, Ricardo Rodríguez Vargas, quien cobijado por su patrón, salió a desmentir la profunda corrupción con que se manejaban los bienes en custodia del Instituto.

López por su parte, mostró una vez más lo que todos sabemos porque él mismo lo confesó, que no importan cuáles sean los medios a emplear, incluso violando la ley, con tal de alcanzar sus fines. Así obtuvo la Presidencia de este país, mediante un cochupo donde estuvieron involucrados Enrique Peña Nieto y Donald Trump.

Estos últimos pactaron dejar el poder a López Obrador a cambio de su silencio en torno a Peña y docilidad lacayuna para Trump. En permuta de eso, el tabasqueño podría hacer lo que quisiera, incluso hundir al país para hacerlo más dependiente de la economía, empresas y gobierno estadounidenses.

Por eso la Guardia Nacional para contener a migrantes, que es una forma de pagar el muro divisorio con Estados Unidos, también se apuró el tratado comercial que nos liga más a la producción de aquel país y por eso la urgencia de entregarle el agua a los agricultores y ganaderos del otro lado de la frontera, incluso aplicando la violencia.

Total que en la Cuarta se vale de todo, así lo demuestran quienes se benefician de la corrupción y siguen en su lugar, lo mismo Alfonso Romo que Rocío Nahle, su esposo y compadres; Irma Eréndira Sandoval, su marido y su hermano Amilcar; Ana Guevara, Manuel Bartlett y su hijo; Zoé Robledo, su hermano y amigos y la lista, crece todos los días, sin olvidar al extitular del Banco del Bienestar, Rabindranath Salazar y los 10 mil millones de pesos para los cajeros, ni los súper delegados rateros y gandallas.

Ni hablar de los contratos entregados sin licitación (el 78 por ciento de toda la administración y las concesiones que se están auto otorgando, el pago de promotores del voto y la no entrega de dinero a beneficiarios de programas sociales. Son muchos miles de millones ¡Viva la Cuarta!