• Burda trampa del ganso al PJF refleja odio, perversión y preocupación

Miguel A. Rocha Valencia

Sabe que la eliminación de los 13 fideicomisos del Poder Judicial es inconstitucional y no podrá robar a los trabajadores los 15 mil millones y que ninguno de ellos beneficia personalmente a ministros, magistrados a jueces. Miente a sabiendas en un intento más por desprestigiar a los impartidores de justicia contra quienes al parecer siente un odio especial por ser un dique a sus aspiraciones de dictador bananero.

Al mismo tiempo en su mente perversa, el ganso de Macuspana hará que los integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminan como inconstitucional el decreto que desaparece los fideicomisos donde hay dinero aportado por los trabajadores para luego acusarlos de proteger sus privilegios en ese discurso desgastado y mentiroso, pero como él dice “algo queda en la conciencia del pueblo”.

Es la tónica del mesías tropical, quien como falso profeta ha mentido desde siempre: prometió acabar con la corrupción y hoy es el sello de la 4T con los 15 mil millones de Segalmex; dijo que regresaría a los militares a los cuarteles y les da dinero a manos llenas, concesiones, fideicomisos y condecora a sospechosos de crímenes además de encubrirlos como en el caso Ayotzinapa que prometió esclarecer y prefirió correr a su fiel compañero de correrías Alejandro Encinas Rodríguez.

Prometió disminuir la violencia y hoy la delincuencia se alza desafiante con el dominio de más de la mitad del territorio nacional; se reportan cerca de 170 mil asesinatos y más de 45 mil 500 desaparecidos donde el 29 por ciento son mujeres. Las empresas criminales se diversifican: drogas, armas, personas, cobro de piso, control de alimentos, energía y comunidades enteras sojuzgadas de donde huyeron más de 175 mil mexicanos.

Dijo que no se endeudaría como “otros” que con ahorros lograría sus objetivos, pero hoy tenemos los mayores niveles de débito. Tal vez no calculó que “sus” 30 millones votos le costarían más de un billón de pesos anuales ni que llegaría un momento en que la población en general se diera cuenta de que la 4T era un gigantesco fraude y traicionaría las esperanzas que despertó.

De hecho el caudillo de Tepetitán es un fraude, sus más de 100 mil mentiras o afirmaciones no comprobables dichas en la mañanera así lo prueban pero entre las más canallas están las lanzadas contra los ministros de la Suprema Corte sin distingos de género, a todos los llama rateros, vividores y cómplices de criminales cuando en realidad quien da muestras de ser encubridor de delincuentes es él mismo al defenderlos y exigir se les trate con consideraciones que no le merecen las víctimas, los familiares de asesinados y desaparecidos.

Pero más allá de todo esto que sabe la sociedad y algunos por conveniencia o ignorancia niegan, está el por qué ordena  a sus lacayos en el Congreso aprobar leyes inconstitucionales a sabiendas de que serán controvertidas y revertidas.

La respuesta es: desacreditar al PJF donde se incluye al Tribunal Electoral del Poder Judicial que en última instancia tendría a su cargo calificar la elección del 2024 y de ahí a la Suprema Corte de Justicia. Y eso parece no convenir a la chachalaca tabasqueña. Lo grave es que, al intentar desacreditar a la autoridad electoral, sueña en convertirse en el gran árbitro y definidor de los comicios ámbito en el cual, no aceptará derrota alguna.

Ese es el fondo real del asunto pues si con deuda y la dilapidación del presupuesto no le alcanza para un mínimo de 30 millones de 97 millones de votos posibles, el camino a tomar es desconocer los comicios, clamar –como siempre-, fraude.

La estrategia incluye desalentar a quienes de plano no acuden a las urnas y con el mínimo de electores intentar obtener el triunfo en Presidencia y Congreso federal.

Intentarán hacernos creer que el sufragio resultará inútil, que no se respetará o que los opositores son igual a peor que los de antes cuando se decía “para qué voto si siempre gana el PRI”. Desaliento o desesperanza serán sembrados en los discursos.

Todo esto muestra el nivel de preocupación del ganso por perder la elección a lo cual podría sumarse la presión del crimen organizado como ocurrió impunemente en la intermedia, sobre todo en el corredor del Pacífico y el Golfo de México dominados por Morena y donde justamente la presencia de los grupos delincuenciales se hacen patentes cotidianamente ante la impunidad que otorga la inmovilidad cómplice del gobierno federal y una guardia nacional inútil y costosa.

De tal suerte que la única alternativa es salir a votar, no importa quien gane, pero si acudimos masivamente a las urnas seremos nosotros quienes daríamos un triunfo incontrovertible a los ganadores y evitar hechos que lamentaremos por muchos años.