• López buscaría legitimarse con lo poco que le queda o, escapar

Miguel A. Rocha Valencia

¿Qué busca López Obrador con su propuesta de revocación de mandato? ¿Hacer campaña ahora que aún puede rescatar parte del capital político, o escapar por la puerta de atrás?

La verdad, hay que reconocerlo: la pandemia de COVID-19, no estaba en la imaginación de nadie, menos de un personaje con las capacidades y visión limitada de quien nos gobierna, tanto, que negó el fenómeno hasta que abrió la puerta del país y lo alcanzó en Palacio Nacional.

Pero, aun así, le resta alcances, lo minimiza y parece no importarle el costo en vidas y secuelas sanitarias que va a dejar. Por eso regatea los dineros para combatir al virus y mantiene el gasto en «sus» obras emblemáticas y programas sociales, por los que habrá de recordarlo la historia, para bien o para mal.

Sabe que ante la creciente ola de «sus adversarios», o sea los que piensan que no hace bien las cosas o lo critican, se queda sin recursos retóricos que no pasan de lo de siempre: conservadores, corruptos y fifís, en un discurso repetitivo que le sirve lo mismo para justificarse, culpar o endosar responsabilidades.

Y como López carece de la capacidad para dar su verdadero valor a las cosas. Por ejemplo «sus ahorros» alcanzan para todo, incluyendo pandemia, programas sociales, reactivación económica y obras, le pasa lo mismo con la emergencia sanitaria; no tiene la inteligencia para medir sus alcances ni consecuencias.

Recordemos que, para él, extraer petróleo era sólo hacer un hoyo en la tierra. Todo lo demás es corrupción.

Con esa inteligencia miope y limitada, López necesita alguien que le ayude a dimensionar las cosas, sus alcances, lo mismo dinero, tamaños o fenómenos.

Por eso cuando un colaborador se acerca y le dice realidades, lo aleja, lo desmiente; como sucedió con el secretario de Hacienda en cuanto a sus proyecciones económicas para 2021.

También por ello, una miniencuesta entre sus cuates es suficiente para descartar megaobras como el aeropuerto de Texcoco o la cervecería en Mexicali.

Ni siquiera toma en cuenta que con esas acciones espanta a la inversión privada nacional y extranjera y que ello contribuyó definitivamente en la caída del PIB, el cual, tampoco tiene capacidad de dimensionar.

De ahí que su asidero sea su propio discurso y en él se encuentra la revocación de mandato, el cual, le presentaría una salida de la «rifa del tigre» que se sacó y ni en sus peores pesadillas soñó, o bien, se agarra a la posibilidad de legitimar un poder, un capital político que seguramente él sabe, está cuestionado.

Como sea, es pura especulación; los procesos mentales de López, con todo y lo rudimentarios, resultan impredecibles, aunque si obsesionantes; cuando se le mete una idea, difícilmente se le puede hacer variar, ni con los más sesudos razonamientos.