• Fracasado, el ganso recurre a absurdos para ocultar su incapacidad e ignorancia

Miguel A. Rocha Valencia

¿Cuántos muertos más necesita el ganso para aceptar que su “estrategia” anticrimen es un fracaso? No sabemos, pero no será con abrazos como se frene la violencia diaria que azota al país, como tampoco serán “pactos” inútiles para frenar la carestía mientras no se apoye a los campesinos en la producción y comercialización de alimentos e insumos para el agro.

A sus antecesores, los acusó de ineptos, se burló de ellos por combatir el crimen como lo hacían e incluso insistió en que a los soldados y marinos los regresaría a sus cuarteles y bases navales. Y parecía que iba en serio cuando decidió extinguir al Estado Mayor Presidencial para sustituirlo por un grupo de granujas y militares vestidos de civil para decir que el pueblo era quien lo cuidaba.

Tiró a la basura el combate al crimen, no “guardó” a los soldados, al contrario, les dio más tareas civiles y aumentó su presencia en las calles. Hasta creó un grupo paramilitar llamado Guardia Nacional muchos de cuyos efectivos, se disfrazan de policías en su “otros turnos”. Se dice que son 100 mil.

Y de qué sirvió, los números dicen que, de nada, por el contrario de los objetivos trazados por los abrazos y no balazos o “atacar las raíces” del crimen, hoy tienen sumido al país en la mayor masacre registrada contra civiles y peor aún, contra niños, niñas y mujeres.

La inacción de la política o complicidad “anticriminal”, aumentó políticamente la impunidad de los grupos delictivos y claro, como dice el machuchón, no pueden comprobar ligas de él con la delincuencia, aunque con sus propias declaraciones reconoce su “afecto” o paternal preocupación por ellos ¡pobrecitos seres humanos! Que hoy se atreven a asesinar a sacerdotes dentro de los templos por tratar de impedir que maten a quienes les piden auxilio.

Los únicos que podría probar nexos del mesías tropical con los criminales, son los mismos delincuentes, como se dijo lo haría Ovidio Guzmán cuando lo detuvieron y después liberaron por orden presidencial, dejando en uno de los mayores ridículos a las fuerzas armadas. Nadie acusa al caudillo de tonto.

Lo peor es que en las mañaneras, el profeta de la 4T cae en lo ridículo en la risa y la indignación de quienes lo escuchan cuando además de culpar a sus antecesores, sale con la gracejada “es que es zona muy peligrosa”. ¿Y qué ha hecho en casi cuatro años de su “mandato” para mejorar ese diagnóstico tan preciso? Nada por lo visto.

Las masacres diarias de las cuales le dan cuenta en sus “sesudas” reuniones de seguridad, son demoledoras, pero no hay cambios. Los reportes de territorios controlados por el crimen tampoco causan variaciones y menos aún el monopolio que ejercen con violencia sobre las actividades económicas de vastas regiones de los estados de Chiapas, Guerrero, México, Baja California, Sonora, Sinaloa, Michoacán o las matazones en Colima, Zacatecas, San Luis Potosí.

“No pasa nada” dice ante la presencia criminal y calla cuando los mismos titulares de Sedena y Marina reconocen ser proveedores del crimen organizado lo mismo en armas que equipamiento y uniformes, donde a pesar de saber quién son los traidores, salen impunes porque “sería muy difícil procesarlos penalmente”. Tal vez ya no exista la Procuraduría Militar, aquella que tuvo en sus manos Macedo de la Concha.

Pero eso sí, sale al púlpito el tlatoani olmeca para anunciar que tomará medidas para abaratar productos básicos. Y es que como comentamos en este espacio, las importaciones lo único que hacen es traer del exterior su propia inflación y si en otros países está más alta como Estados Unidos, pue ni modo que nos vendan barato. Nada más 40 millones de toneladas de básicos y de ellas 16 millones son de maíz para uso industrial, el nixtamalero que se produce en México ¡Se exporta! En harina o tortillas.

De tal suerte que ciertamente los más de 400 mil millones de pesos que no entran por el IEPS e IVA a gasolinas, ayudan a contener inflación, pero pega al presupuesto y no resuelven el fondo, sólo postergan el problema. La solución es de kínder, devolver apoyos financieros y tecnológicos y a la comercialización a los campesinos, los cuáles se eliminaron dizque por corrupción, pero en realidad se tradujeron en dádivas clientelares como el programa sembrando vida que ya mostró su fracaso en producción y productividad, con lo cual, la dependencia alimentaria creció.

La sábana presupuestal que el ganso estira ya no da más; por un lado, manda dinero a fondo perdido para comprar votos y por el otro, destruye con “sequía” estructuras productivas, de distribución y venta que no se van a recuperar en mucho tiempo. Como tampoco el tejido social que ya deshizo la delincuencia.

Aun así se atreve a hablar de protección a los derechos humanos, ofrecer libertad y refugio en México a Julian Assange. Y faltan más de dos años de pesadilla.