• Montan una pantomima mientras el pueblo llora su tragedia

Miguel A. Rocha Valencia

Resulta tan infantil la estrategia de 4T que incluso es una ofensa a la menor de las inteligencias. La estatura de los autores raya en lo ridículo y provocaría risa si no fuera porque se inscribe en una tragedia nacional.

Para López, el que se viste de oráculo en Palacio Nacional, no hay camino, sin capacidad para dirigir al país y por ende enfrentar los problemas de México, sólo atina a recurrir a la acusación sin pruebas, o de plano al escándalo mediático que trate de cubrir sus desaciertos y deficiencias.

El Peje, es capaz de traicionar su palabra y compromiso con tal de salvar el pellejo y nos montará un show que ya se convirtió en un acto de magia increíble hasta para sus más fervientes seguidores que esperan “ver sangre” luego de la llegada del ex director de Pemex, Emilio Lozoya, quien incluso tiene las salidas y justificaciones legales para salir en libertad a pesar de los delitos que le imputen y en los cuáles jugaría un rol de cómplices, por lo menos.

Si van por la cabeza de algún panista, tendrá que ser uno que ya fue defenestrado de las filas de Acción Nacional como Ricardo Anaya; si es un priista, como Miguel Osorio Chong, ya están muertos políticamente y si pretenden sacar trapos de dinosaurios como Manlio Fabio Beltrones, será un regreso al pasado que ya fue reciclado varias veces, incluso si llegará a Carlos Salinas.

En todo caso, cualquier conclusión a que lleguen, incluyendo los sobornos de Odebrecht, o compras con sobreprecio, exhibirá una corrupción cantada y a lo más que llegará es a “devolver la copa” por parte de los culpables y a penas corporales mínimas.

Claro para eso deberá comprobarse, no con dichos sino con hechos, si existen complicidades, culpas, incluyendo las del pasado régimen donde se pone el ojo en Luis Videgaray Caso o el mismo ex presidente Peña, quienes seguramente no firmaron nada que los incrimine. Todo lo que se diga en torno a ellos, no pasará de dichos.

Si van por sobornos a exlegisladores, habremos de recordar los segundos pisos, la entrega en opacidad, del 80 por ciento de contratos de gobierno por asignación directa a cuates y compadres y desde luego, la explicación fiscal de dónde “pompo” su heredad el tlatoani y de qué ha vivido.

Pero todo eso, hasta las complicidades presidenciales que se descubrieran, tendrían, está cantado, un fondo electoral, un intento fallido, por rescatar el prestigio perdido de quienes integran la 4T con todos sus excesos, incapacidades y revanchas. Un hágase justicia en “los bueyes de mi compadre”.

Porque con esos escándalos no se resolverán las crisis de seguridad, salud o económico financiera que padecemos.

Los muertos por ejecución y la pandemia, seguirán acumulándose, la caída del PIB, la inversión y empleo, con quiebra de millares de empresas, se profundizará a niveles aun no sospechados, y todo, por la incapacidad de un gobiernito que se dedicó a dilapidar el presupuesto, desmantelar instituciones y anteponer revanchas añejas a políticas inteligentes, al menos con sentido común.

En su perversidad, intentarán cubrir todo eso que causa muertes, bancarrota e inseguridad con un melodrama arreglando, que les cae como “anillo al dedo”, pero que con todo lo serio que sea, será visto como una pantomima, un show de payasos para divertir, mientras el pueblo llora su tragedia.

Ahora sí, sólo circo porque el pan, ya escasea.