• Ya no esperó más el Ganso para decretar que él está por encima de la Constitución

Miguel A. Rocha Valencia

Más claro no se puede. Ya dijo el machuchón de Palacio Nacional que no va a obedecer la Constitución que protestó cumplir y hacer cumplir. Por encima de ella, estará su propio interés, la Ley del Ganso y advirtió que no acatará resoluciones del INE, que simplemente lo llama a contenerse conforme a Ley para que no se inmiscuya en el proceso electoral.

Igual se va contra medios y periodistas a quienes nos acusa de estar aliados con los partidos de oposición para revertir “sus” leyes, con las cuales hunde al país en una profunda y mortal tragedia de salud, seguridad, economía y constitucionalidad. Ni siquiera esperará a los comicios para imponer su visión de país y sumirnos en la peor noche de la historia.

Porque aún no tocamos fondo: en lo económico, “logró” en sólo dos años, la salida de casi 300 mil millones de pesos que estaban invertidos en documentos de gobierno, así como otros 32 mil millones de dólares de capitales nacionales y extranjeros a otros países y que se cancelará una cantidad similar en inversiones directas en obra pública, comunicaciones e infraestructura productiva como en energía.

Debe presumir el Ganso, 10 millones de pobres más, millón y medio de desempleados fijos, crecimiento de la deuda externa en seis puntos porcentuales o sea 1.8 billones de pesos más, de un maltratado PIB que decreció a razón del 8.5 por ciento el año pasado.

De los muertos, los “otros datos” del Mesías de Cuarta difieren de los de la realidad; para él “sólo van” 230 mil fallecidos por Covid 19, incluyendo sospechosos, pero las estadísticas marcan más de 300 mil, en tanto que las masacres, también desmentidas en las mañaneras, reflejan un saldo de casi 75 mil asesinatos que abarcan feminicidios.

Y a pesar de que a nivel nacional e internacional aseguran que la debacle del país se deriva de las políticas implementadas por el caudillo de Tepetitán, este insiste en minar el Estado de Derecho y la confianza en el país. Por eso se van las inversiones, por eso crece el desempleo y se paga mal, de ahí que seamos el primer lugar en defunciones por SARS-CoV-2 por cada 100 mil habitantes y se alcance el lugar de “honor” de fallecimientos de personal médico.

También por eso, crece la desconfianza internacional porque aquí, no se aplica la Constitución, sino la Ley del Ganso que usa no para mantener la paz, unir a los mexicanos, solidificar las instituciones, sino para minarlo, destruirlo y utilizarla para venganzas, acabar con los “enemigos” reales o creados por su calenturienta imaginación.

Por eso a unos, incluyendo sus hermanos, hijos, nueras y demás familiares, les justifica sus trapacerías. Él mismo se perdona cual bíblico publicano por no ser como los demás, empero, no justifica “quien pompó” las fortunas de sus vástagos y consanguíneos, las suyas y cómo, sin presentar una declaración de impuestos, ha vivido de la “caridad pública” en 18 años de campaña.

A todos pide cuentas, pero él no las rinde, se siente más allá del bien y el mal. Pero sería bueno saber cómo financió tan larga campaña para llegar al poder con el objetivo de vengarse de todo, acabar con el Estado de Derecho y hundir al país protegiendo a una nueva casta que como él, se siente divina, intocable por el derecho que el profeta de la 4T se empeña de violentar todos los días.