• Mortalidad y contagios escalan y con ello, los insumos escasean y encarecen

Miguel A. Rocha Valencia

Ojalá no ocurra una saturación del sistema nacional de salud, pero los casos de Covid-19 crecen tan aceleradamente que cada día es más notoria la escasez de camas de hospital, insumos como el oxígeno y los medicamentos indispensables para el tratamiento de la enfermedad.

Paralelamente, la incertidumbre acerca de las vacunas aumenta ya sea porque no hay o surgen dudas en torno a la efectividad del valioso insumo que se afirma llegará en los próximos días a México y que algunos interpretan como una fase de experimentación masiva tan insegura que ni en el país de origen se la quieren aplicar, como sucede con la rusa Sputnik V.

Por lo pronto, las cifras alcanzan niveles de miedo y las oficiales son desmentidas por el INEGI que cuenta con datos que contrastan con el registro de la Secretaría de Salud.

Para la Secretaría, el número de fallecidos hasta el miércoles llegaba a los 153 mil 639 así como un millón 806 mil 849 contagiados. En tanto, los datos del INEGI, indican que tan sólo al mes de agosto, había un “exceso” de mortandad del 37 por ciento en comparación con el año pasado y eso significó que a esa fecha tenía 184 mil 917 muertes que podría atribuirse a Covid-19.

A esos números estadísticos tendrían que sumarse todos los muertos registrados de septiembre a la fecha, con lo cual la cifra de 320 mil fallecidos por SARS-CoV-2 que dan algunos especialistas de la UNAM y de la Universidad Johns Hopkins, no estaría alejada de la realidad, especialmente porque el número de fallecimientos se aceleró a fines de 2020 y en lo que va del 2021.

Pero el principal indicio de que el crecimiento de la pandemia es mayor al de meses anteriores no es sólo la cada vez menor capacidad en los hospitales públicos y privados, como los de la Zona Metropolitana del Valle de México, cuyo nivel de ocupación oficial se encuentra por arriba del 85 por ciento, aunque muchas personas deambulan de un lugar a otro en busca de atención.

Además, ante la falta de esa capacidad y la estrategia de “quédate en casa”, hace que los insumos básicos como el oxígeno medicinal, escasee y con ello se encarezca de manera extraordinaria, tanto en los tanques de renta como en los concentradores de compra, desatándose una especulación que alcanza niveles del 300 por ciento y asaltos para conseguir algún cilindro de la capacidad que sea.

Incluso el contar con el cilindro no garantiza el suministro, ni siquiera porque las empresas dedicadas a vender oxigeno industrial lo cedan a las dos grandes cadenas que distribuyen el gas medicinal. Es decir que contar con un tanque no es garantía de llenado. Por eso las largas colas no sólo en las empresas sino en los puestos oficiales del gobierno.

Claro no todos tienen para rentar un tanque de nueve mil 500 litros, Por ejemplo, en Infra, de entrada, se piden seis mil 500 pesos, de los cuales cuatro mil son de depósito; le suman 500 pesos de la renta por mes y 650 pesos por cada recarga que dura un promedio de cinco mil minutos si se fija al paciente una dotación de dos litros por minuto, que es lo mínimo.

Quienes tienen la fortuna de conseguir la renta y lo pueden pagar, no lo regresan, se quedan con él para prever posibles problemas de salud, lo cual profundiza la escasez del servicio.

Hay tanques portátiles de 682 litros que se adquieren, cuando hay, por arriba del 40 por ciento de su valor de hace un mes en que costaban seis mil pesos y hoy pueden alcanzar los 15 mil pesos.

Estos cilindros alcanzan con suministro mínimo al paciente de dos litros de gas por minuto, un máximo de tres horas, con lo cual la pesadilla se alarga todo el día pues luego del agotamiento, hay que recargar ¿Dónde?, donde se pueda, Estos son los que más filas realizan en las plantas de suministro y no todos alcanzan.

Si hablamos de concentradores de oxígeno, el valor ya es prohibitivo; el más barato que genera dos litros se cotiza en 30 mil y el más caro de nivel clínico en 300 mil pesos. Pero para comprarlo, deben encontrarlo y, no hay. El intermedio de siete a nueve litros por minuto se cotiza en 60 mil pesos.

Así las cosas, en la medida que la pandemia acelere y cobre víctimas, aumentará la escasez, el precio de insumos básicos que no sólo genera carestía sino también delincuencia como fraudes, asaltos y desde luego abusos.

Igual con los medicamentos como la Ivermectina.

En tanto las vacunas siguen en suspenso…