El alcalde de Celaya, Juan Miguel Ramírez Sánchez, reconoció que antes de asumir el cargo sostuvo una reunión con integrantes de un grupo criminal que le exigieron dinero y puestos en su gobierno. Según su versión, la reunión se planteó inicialmente como un encuentro con supuestos empresarios, pero al llegar comprobó que eran miembros de una organización delictiva.
Ramírez Sánchez aseguró que rechazó las exigencias, discutió con los presentes y logró salir de la reunión, enfatizando: “Yo nunca he tenido acuerdos con el crimen organizado, no los tendré”.
El edil admitió que la situación ha puesto en riesgo a él y a su familia, mencionando que ha recibido amenazas y que su hija renunció a un cargo por seguridad. Incluso ha considerado trasladar a su familia fuera de la ciudad para protegerlos.
Asimismo, indicó que su administración no tiene como función combatir directamente al crimen organizado, tarea que corresponde a los gobiernos estatal y federal, aunque reiteró su compromiso de proteger a la ciudadanía.

