Oriente Medio. La escalada del conflicto en la región llevó a que Guardia Revolucionaria Islámica de Irán lanzara misiles y drones que **impactaron o fueron interceptados cerca de Riyadh, la capital de Arabia Saudita, donde reside el delantero Cristiano Ronaldo mientras juega con su club local.
Las detonaciones produjeron explosiones audibles y columnas de humo en distintos sectores de la ciudad, lo que generó preocupación entre residentes y visitantes, y también en seguidores del fútbol debido a que la capital saudí es el hogar del equipo del que forma parte Ronaldo. El ruido de las explosiones se sintió durante la mañana y el ambiente de tensión llevó a una fuerte respuesta de las defensas antiaéreas del país para repeler los ataques.
Las autoridades sauditas calificaron los ataques como una “agresión directa” y condenaron las acciones, reiterando su compromiso de proteger tanto a la población local como a los residentes extranjeros. Los sistemas de defensa interceptaron múltiples proyectiles, aunque la presencia de explosiones cercanas mantiene en alerta a la población.
Este contexto de hostilidades también ha tenido repercusiones en el deporte regional: varios partidos del fútbol asiático, incluidos algunos en los que participa el club de Ronaldo, han sido pospuestos o reprogramados por motivos de seguridad, ya que la confederación encargada de los torneos decidió suspender encuentros en zonas potencialmente afectadas por la violencia.
La escalada de la crisis se lleva a cabo en medio de un conflicto más amplio entre Irán y potencias como Estados Unidos e Israel, cuyos ataques y contraataques han ampliado las preocupaciones por la estabilidad en toda la región del Golfo Pérsico.

