China salió en defensa de Cuba y lanzó una dura crítica contra el gobierno del presidente Donald Trump, al acusar a Estados Unidos de “fabricar excusas y difundir rumores” para justificar nuevas sanciones contra la isla caribeña.
La reacción de Pekín se produjo después de que funcionarios estadounidenses expresaran preocupaciones sobre la relación entre China y Cuba, así como presuntas actividades de cooperación en materia de seguridad e inteligencia. Ante ello, el Ministerio de Relaciones Exteriores chino rechazó categóricamente las acusaciones y aseguró que los vínculos entre ambos países son legítimos, transparentes y se desarrollan dentro del marco del derecho internacional.
El portavoz de la cancillería china afirmó que Washington utiliza señalamientos sin fundamento para mantener la presión económica sobre Cuba y advirtió que las sanciones unilaterales afectan gravemente el desarrollo económico y el bienestar de la población cubana.
China reiteró su respaldo a la soberanía de Cuba y exigió el fin del embargo económico impuesto por Estados Unidos, al considerar que dichas medidas son injustificadas y contrarias a los principios de respeto entre naciones.
Además, el gobierno chino sostuvo que continuará fortaleciendo la cooperación bilateral con La Habana en distintos ámbitos, incluyendo comercio, infraestructura, tecnología y desarrollo económico, pese a las objeciones de Washington.
Las declaraciones se producen en medio de una nueva etapa de tensiones entre Estados Unidos y Cuba, marcada por el endurecimiento de las sanciones y el incremento de las diferencias diplomáticas entre ambos gobiernos.
Con este posicionamiento, China refuerza su respaldo político a la isla y se suma a las voces internacionales que han cuestionado la política de sanciones impulsada por Estados Unidos contra el gobierno cubano.

