El cambio climático no es un tema ambiental, es un tema de derechos:
José Sarukhán, en su llamado a traducir la ciencia en acción social
José Manuel Rueda Smithers
En México, hablar del medio ambiente todavía remite a algo lejano, como si se tratara de salvar a las ballenas, sembrar árboles o discutir si el cambio climático es real. Esa distancia narrativa es una trampa: permite que gobiernos de todos los niveles simulen acción, que los medios lo reduzcan a una nota de “colores verdes” y que los ciudadanos crean que basta con separar la basura para decirse comprometidos.
La verdad es otra, y es urgente. Lo ambiental ya no es un tema especializado ni exclusivo de los gobiernos y sus técnicos. Es una condición diaria de vida o muerte. En el Foro ABC por un México Sustentable quedó claro: el medio ambiente no es un accesorio del desarrollo, es el desarrollo mismo.
La contaminación del aire mata. La mala calidad del agua enferma. Las olas de calor ya no son “anomalías” climáticas sino señales de un colapso que avanza. Sin embargo, seguimos delegando su cuidado como si no nos afectara personalmente.
¿Qué hacer para cambiar esta narrativa? ¿Cómo pasar del “eso le toca al gobierno” al “esto me toca a mí”?
- A) necesitamos una pedagogía del bienestar. La ciudadanía no puede proteger lo que no comprende, ni demandar lo que no valora. Hay que comunicar de otra forma: no con discursos abstractos sobre “sustentabilidad”, sino con evidencia concreta. Si los niños respiran aire contaminado, no aprenden bien. Si seguimos tolerando la deforestación, no habrá protección contra sequías ni huracanes.
- B) hace falta apropiarse del territorio. Las personas deben sentir que su colonia, su parque, su río o su cerro son parte de su cuerpo extendido. Cuando una comunidad se organiza para proteger su entorno, recupera tejido social, fortalece vínculos, se vuelve más resiliente. La sustentabilidad no es solo ecológica: es también política y emocional.
- C) Necesitamos medios de comunicación que dejen de tratar los temas ambientales como “de relleno”. No son moda ni notas blandas. El futuro de los empleos, la migración, la violencia y la salud está cruzado por las crisis climáticas y ecológicas. El Foro ABC mostró que hay periodistas comprometidos, pero aislados.
- D) los gobiernos deben dejar de pensar que la agenda ambiental se resume en “cuidar recursos naturales”. Lo verdadero implica transformar la forma en que producimos, consumimos y decidimos. No basta con prohibir plásticos o hacer campañas de reciclaje.
Pero si la ciudadanía no se involucra, todo será cosmético. Lo ambiental es lo social. Y lo social es lo personal. Este Foro ABC concluye que el cambio empieza con una idea simple pero poderosa: el futuro no se hereda, se construye.
“No se trata de salvar al planeta, sino de salvarnos nosotros. El planeta va a seguir aquí. Nosotros no sabemos si vamos a estar”. Hay que dar un paso más allá del discurso y empezar con pequeñas decisiones diarias: reducir el desperdicio, apoyar productos locales, informarse, hablar del tema sin miedo ni apatía.
Este llamado no nace en el vacío. Surge del Foro ABC por un México Sustentable, organizado por la Alianza Nacional por la Sostenibilidad, con el decidido impulso de la Asociación Norteamericana de Comunicación y Publicidad (ANCOP), a la que orgullosamente pertenecemos, y cuyo trabajo constante demuestra que otro futuro es posible si dejamos de esperar que alguien más lo construya.
El medio ambiente no es una causa: es la condición para todo lo demás.
No hay bienestar individual posible si el entorno común se desmorona.

