Bernardo López
Se vuelve a confirmar la hipótesis de que no existe empresa o gobierno que pueda preservar y proteger los datos biométricos de las personas, y a pesar de eso siguen neceando con arrebatar esa información íntima de cada persona.
Primero tenemos el caso de Worldcoin -una empresa que ofrece criptomonedas a cambio del escaneo del iris- que está siendo investigada por el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) debido a denuncias por vulneración de datos personales. Para empezar ¿Quién sería tan ingenuo para entregar el perfil de su iris sólo por unas cuantas monedas?
Cualquiera que sea la cantidad de dinero, mil quinientos pesos, cien mil pesos, no vale la pena entregar esa información, porque esta puede ser revendida por mil veces esa cantidad. Worldcoin está ligada a Alex Blania y Sam Altman, quienes están relacionados a la creación del chatbot conversacional de inteligencia artificial ChatGPT, de OpenAI.
Otro caso grave y poco conocido es el de Virgin Mobile, la cual sufrió una suplantación de su página web y al parecer fue víctima del robo de datos de clientes y de empleados, en México, Colombia y Chile.
El problema es que no existe una comunicación oficial para determinar cuál fue el grado de afectación en el caso de sustracción de los datos personales, aunque en los mensajes que se difundieron para demostrar que se tenía la información, los atacantes señalaban que poseían bases de datos de usuarios y suscriptores, datos de empleados, datos de pagos, entre otros.
Otro caso es el de AT&T, que confirmó una falla de seguridad que dejó expuestos los registros telefónicos de más de 109 millones de personas a nivel global, sin que se sepa cuántos usuarios en México fueron afectados.
AT&T señaló que la información robada incluye los metadatos sobre el recuento total de llamadas y mensajes de texto, la duración de las llamadas e incluso su ubicación geográfica, en el periodo que va desde el 1 de mayo de 2022 al 31 de octubre de 2022, de clientes con números de telefonía celular y fija.
Y de nueva cuenta, se dio a conocer otra filtración de información personal, ahora incluye biométricos, de una base de datos del Instituto Nacional Electoral (INE).
Las personas involucradas en la venta de estos documentos quedan prácticamente impunes por este daño irreparable contra la población, por lo tanto, se deban hacer reformas para obligar a cualquier entidad a prohibir la recopilación excesiva de datos biométricos, y que se limite a las huellas dactilares, pues con eso es suficiente para reconocer a un individuo.

