El proyecto de remodelación se presenta como una de las intervenciones más ambiciosas en la historia reciente de la Casa Blanca.
Casi 1.000 millones de dólares de fondos públicos serán destinados por la administración del presidente Donald Trump para una renovación a gran escala de la Casa Blanca, según documentos citados por un medio estadounidense. El informe revela que el Congreso no está de acuerdo con el proyecto. Trump había anunciado en un inicio que la remodelación sería financiada con donaciones privadas.
De acuerdo con el informe, los recursos de financiamiento de las futuras obras provienen de transferencias internas desde distintas cuentas hacia una cuenta destinada al mantenimiento de la residencia presidencial. Esta partida habría recibido 500 millones de dólares del Servicio Secreto y de la Oficina Militar de la Casa Blanca, además de 305 millones de dólares de fuentes privadas.
El proyecto, estimado en unos 900 millones de dólares, contempla la modernización de espacios clave, entre ellos la construcción de un nuevo salón de baile en el Ala Este y la instalación de un helipuerto en el jardín sur, anunciado previamente por el mandatario en junio. Estas obras buscan facilitar el traslado de personal y delegaciones diplomáticas.
Según la administración, la decisión de redirigir los fondos obedece a la urgencia de fortalecer los sistemas de seguridad y modernizar las instalaciones del edificio. En sus declaraciones, enfatizó que esta inversión se corresponde con el mandato original del Congreso, orientado a preservar en condiciones óptimas la sede presidencial.
Sin embargo, el costo final supera ampliamente las previsiones financieras divulgadas meses atrás. Una revisión de contratos confidenciales realizada por un medio estadounidense reveló que el monto es mucho mayor al informado inicialmente y serán los contribuyentes quienes asumirán la mayor parte de la inversión.
La iniciativa ha generado cuestionamientos en el ámbito legislativo, por lo cual Parlamentarios evalúan solicitar informes detallados para supervisar el uso de los recursos públicos y verificar la legalidad de las transferencias presupuestarias.
El proyecto de remodelación se presenta como una de las intervenciones más ambiciosas en la historia reciente de la Casa Blanca, con implicaciones tanto en la seguridad como en la funcionalidad de la residencia oficial, según la presentación de Trump.
Mientras tanto, la discusión sobre el financiamiento y la magnitud de las obras se mantiene abierta, poniendo sobre la mesa un control más estricto sobre el destino de los fondos. Telesur

