Los retos para el campo mexicano
En entrevista para Sputnik, el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), el doctor Ignacio Martínez, comentó que el tema de la seguridad de los inspectores estadounidenses en territorio mexicano no es nuevo y en otras ocasiones ha generado roces entre ambas naciones.
Sin embargo, el experto en temas de mercado destaca que, desde hace al menos hace cuatro meses, las narrativas en contra de los productos agrícolas mexicanos se han intensificado, justo en el momento en el que se reanudarán las negociaciones del T-MEC.
Para el especialista, esto forma parte de la presión política y económica que ejerce Washington contra México para alcanzar dos fines: que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum realice acciones concretas y para reducir el superávit comercial que el país latinoamericano tiene en el sector agrícola.
«México sigue nuevamente la agenda que le establece EEUU: pasamos del Departamento de Estado sobre migración; pasamos del Departamento de Guerra sobre las cuestiones de narcotráfico; pasamos del tema de la inversión y desarrollo tecnológico de China en México, y ahora estamos en la parte agrícola», afirmó.
Para el doctor de la UNAM, lo sucedido con el aguacate mexicano y el endurecimiento de medidas sanitarias —sin que ello derive en una responsabilidad directa para las autoridades sanitarias estadounidenses—, evidencia que el sector agrícola mexicano tiene, al menos, tres frentes abiertos:
1.
La renegociación del T-MEC donde el tema de la seguridad volverá a ser factor de disputa;
2.
el próximo proceso electoral estadounidense, donde abundarán narrativas negativas contra México,
3.
los empresarios estadounidenses y extranjeros que buscan reducir la participación mexicana en este sector.
«El lobby de Israel es muy grande y, por lo tanto, sí afecta a sus intereses el que México tenga una muy buena cosecha [de aguacate] y precio, ya que sí saca del mercado al producto de Israel en EEUU», aseveró el experto.
Presión permanente desde EEUU
Mientras tanto, el doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oscar Rojas, resaltó en charla para este medio que las recientes acciones relacionadas con el campo mexicano parecen una estrategia para «mantener un estatus de presión permanente» en contra de la nación latinoamericana, sobre todo en el marco de las elecciones intermedias de noviembre.
Para el académico, Washington ha apostado por declaraciones estridentes en lo público en los últimos meses, mientras en lo privado se reconocen avances en materia de seguridad, lo que evidenciaría el objetivo electoral de estos posicionamientos.
En este contexto, Rojas sostuvo que EEUU se encuentra en una crisis sistémica y hegemónica por lo que busca «ejercer un control y dominio renovado sobre el hemisferio occidental», razón por la cual se apuesta a responsabilizar a México de muchos problemas que enfrenta Washington.
«Esta estrategia que han estado siguiendo tiene más dedicatoria hacia el electorado estadounidense, que realmente una expresión de problemas objetivos en las mesas de negociación», comentó Rojas.
El investigador precisó que la asimetría de poder no implica dominio absoluto, por lo cual estimó que México debe adaptarse al modelo actual y apostar por elevar sus capacidades productivas de exportación, «pero no en formas primarias, sino evolucionar a derivados de mayor valor en la cadena».
«Sería muy importante por parte del Gobierno mexicano que, con plena claridad, como parte o una característica esencial de lo que viene de aquí en adelante, que es que todos los sectores suban y que haya una política de crédito, una política sectorial más agresiva para llevar a los productores mexicanos al cambio de visión de primario exportador a secundario exportador», concluyó. Sputnik