Gabriela Lazcano
En México, estamos acostumbrados a las mentiras políticas. No nos espantan, nos dan risa. Hacemos memes, marchas, se quejan los del partido opositor, pero de ahí no pasa.
Hagamos un recuento rápido de lo más sobresaliente y de lo que, a pesar de que no pasó nada, aún no se nos olvida. Por ejemplo, ¿sabe usted que en la CDMX todavía existen edificios con grave riesgo de caerse debido a los últimos terremotos? Pues sí, hay varios, y ahí, calladitos, rotos, llenos de grafiti, nos enseñan a diario la ineptitud que nos ha gobernado desde entonces.
¿Recuerda usted el caso de Debanhi, la chica que apareció muerta en una especie de cisterna? ¿Sabe usted dónde están sus asesinos? No, nadie lo sabe.
¿Se acuerda usted (para mezclar pasado con presente) de unos dizque señores con el apellido Yunes? Bueno, pues uno de ellos, Miguel Ángel, ha sido acusado de desvíos de hasta 3 mil millones de pesos, tiene investigaciones por pederastia y, además, traicionó a su partido. ¿Qué pasó? NADA. Ya lo premiaron
¿Se acuerda de la gasolina de 10 o de 20 pesos? Pues cada día sube. ¿Y qué pasa? NADA.
¿Recuerda el trenecito al que se subió López con la señora presidente camino al AIFA, aquel en donde se les olvidó cambiar el panorama? Era falso, pero ahora sí lo van a estrenar. ¿Y qué pasó? NADA.
¿Tiene usted el desagradable recuerdo de un hombre con apellido Noroña? Ese señor que parece no ser muy adicto al baño diario y que le encanta decir malas palabras, no por otra cosa sino por su ausencia de vocabulario. Pues esta semana dijo que el Senado no servía para nada. ¿Y qué pasó? NADA.
Olvidemos por un momento la pandemia, al innombrable del Gatell que en el apellido lleva la fama, los “detente”, los muertos, los muertos que ahora son desaparecidos, las matanzas que no son matanzas (son actos aislados), los descuartizados que, al no atender las causas, hacen semejantes atrocidades. Los jóvenes, esos que tienen becas del bienestar y a quienes les regalan dinero por no hacer nada, tiran a su hijo recién nacido en una bolsa y se refieren a él como “esta cosa”.
Lo primero que le platico son hechos políticos, pero lo que ocurre en la sociedad es alarmante, porque ahí sí que están pasando muchas cosas. Se calcula que más del 43 % de los mexicanos tiene algún grado de depresión y más del 71 % se siente inseguro en las calles. Esto sí pasa en México, en un México donde TODOS los días nos mienten, extorsionan, asesinan, descuartizan, y la señora que se siente presidente, pero es solo un títere, se atreve a decir con una sonrisa (no sé si de psicópata o de cínica) que: “México está de moda y que vamos muy bien”. ¿Parece chiste, verdad? Pues no lo es, y esa es nuestra triste realidad.
Con el gobierno más corrupto de las últimas décadas y con centenares de votantes que, por 3 mil pesos, vendieron su voto, su libertad y su conciencia. Esos, los votantes, los escasos votantes que sí saben leer, también son parte de esta patraña de gobierno. También sus manos están ensangrentadas, porque al no querer reconocer que les fallaron, insisten en pensar que estamos de moda, que ahora sí ya mérito se acaba la corrupción y que el México que les vendieron no existe, así como tampoco su libre albedrío ni su conciencia cívica. Bien decía mi papá: “El que no conoce a Dios, donde quiera se anda hincando”
O quizá haya otro mejor:
“Al que le gusta ser buey hasta la coyunta lame”
Así que bienvenidos al fashion México

