- El fraude se consolidó como el delito más común en México, con una tasa alarmante de 6,962 incidentes por cada 100,000 habitantes
- Abarca desde estafas en línea hasta engaños financieros complejos, ha experimentado un notable aumento en los últimos años
María Escalante García
En el año 2023, el fraude se consolidó como el delito más común en México, con una tasa alarmante de 6,962 incidentes por cada 100,000 habitantes. Este dato es significativo, ya que se posiciona por encima de otros delitos considerados más tradicionales, como el robo o asalto en la vía pública o en el transporte, que registró una tasa de 6,526 por cada 100,000 habitantes.
El fraude, un delito que abarca desde estafas en línea hasta engaños financieros complejos, ha experimentado un notable aumento en los últimos años, en parte impulsado por el incremento en el uso de plataformas digitales y el comercio electrónico. A medida que las interacciones y transacciones virtuales se volvieron cotidianas, las oportunidades para que los delincuentes explotaran lagunas de seguridad crecieron exponencialmente.
Por otro lado, el robo o asalto en las calles, que históricamente ha sido una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos, ha visto una leve disminución, aunque sigue siendo una problemática crítica. La diferencia en las tasas de ambos delitos refleja un cambio en el tipo de criminalidad que afecta a la población: el fraude, en muchas de sus variantes, se ha convertido en un delito menos visible, pero igual de dañino y traumático para sus víctimas.
Este cambio en las tendencias delictivas destaca la necesidad urgente de implementar políticas públicas más efectivas para combatir tanto los fraudes digitales como los tradicionales. Las autoridades deben redoblar esfuerzos no solo en la prevención del crimen, sino también en la educación de la población para reconocer y evitar situaciones que podrían derivar en un fraude. Además, es crucial fortalecer la ciberseguridad y la vigilancia en entornos digitales, donde los delincuentes han encontrado un espacio fértil para operar.
Los datos del 2023 son un llamado de atención para repensar las estrategias de seguridad en el país. El fraude, como el delito más frecuente, no debe ser subestimado, ya que afecta tanto a individuos como a empresas, debilitando la confianza en las transacciones cotidianas y en el tejido social en general.
Dicha cifra se ubicó por arriba de la del robo o asalto en calle o transporte público con 6,526 por cada 100,000 habitantes.
Fraudes Banca móvil
Las cifras más recientes proporcionadas por la Asociación de Bancos de México (ABM) revelan un crecimiento impresionante en el uso de la banca móvil e Internet en los últimos seis años. Actualmente, se estima que alrededor de 87 millones de personas en México utilizan la banca móvil, lo que representa un aumento del 200% en comparación con años anteriores. Este crecimiento refleja el impacto de la digitalización en la vida cotidiana de los usuarios y el creciente acceso a dispositivos móviles y servicios financieros digitales.
Por otro lado, los usuarios de la banca por Internet también han experimentado un notable incremento, sumando aproximadamente 80 millones, lo que equivale a un crecimiento del 63%. A pesar de ser una modalidad más antigua que la banca móvil, sigue siendo una herramienta esencial para quienes prefieren realizar transacciones desde la comodidad de una computadora, especialmente en ambientes laborales o domésticos.
Este crecimiento en ambos segmentos resalta la evolución tecnológica en el sector financiero y cómo las instituciones bancarias han adaptado sus servicios para satisfacer las demandas de una población cada vez más conectada. Las facilidades que ofrecen estas plataformas, como la disponibilidad las 24 horas del día, la seguridad en las transacciones y la posibilidad de acceder a una variedad de productos financieros desde cualquier lugar, han jugado un papel crucial en este aumento.
La expansión de la banca digital no solo ha mejorado la experiencia del usuario, sino que también ha facilitado la inclusión financiera, permitiendo que más personas, incluso en zonas rurales, accedan a servicios bancarios que anteriormente les eran inaccesibles. Sin embargo, este crecimiento también plantea desafíos importantes en cuanto a la ciberseguridad y la protección de datos, lo que hace necesario que tanto las instituciones financieras como los usuarios adopten medidas adecuadas para proteger sus transacciones.
El crecimiento del 200% en el uso de la banca móvil y el aumento del 63% en la banca por Internet reflejan una transformación profunda en el comportamiento financiero de los mexicanos, consolidando la digitalización como el futuro del sector bancario en el país.

