El Servicio Federal de Seguridad (FSB) de Rusia confirmó haber prevenido una serie de ataques terroristas a gran escala que, según el ente, los servicios secretos de Ucrania planeaban perpetrar con drones, en cooperación con sus supervisores occidentales, contra instalaciones y personal del Ministerio de Defensa ruso.
Agregó que la operación contó «con la participación directa de sus supervisores occidentales».
Entre otras operaciones, agentes detuvieron en Moscú a una joven que, siguiendo las instrucciones de Kiev, alquiló un piso en marzo pasado e instaló cámaras para grabar la residencia y el vehículo de un alto cargo del Ministerio de Defensa, retransmitiendo las imágenes a Ucrania.
La implicada, de nacionalidad rusa y nacida en 2001, estuvo espiando al oficial y facilitó a sus contactos en Kiev la ubicación exacta de las cámaras de vigilancia cerca de su domicilio.
«Me imaginaba que se trataba de una persona de alto rango. Me daba cuenta de que el objetivo de esta vigilancia era su eliminación», explicó la detenida.
Según el FSB, la mujer fue reclutada a través de redes sociales en 2024. Para involucrarla, su supervisor simuló una relación romántica que, en sus palabras, continuaría en Ucrania después de cumplidas todas las misiones.
La detenida se declaró culpable y está cooperando con la investigación. Ha sido acusada de terrorismo y alta traición en grado de tentativa, delitos que en Rusia conllevan largas penas de prisión, incluida la cadena perpetua. Sputnik

