De polémica en polémica: Brugada saca a Fidel y al Che del presupuesto y los pasa a «donativos»
Ante la propuesta de la alcaldesa de Cuauhtémoc de cambiarlos por camiones de basura, la jefa de Gobierno respondió con un giro inesperado: las nuevas estatuas no costarán un peso a la ciudad, pues un comité y ciudadanos «solidarios» las pagarán. La ubicación, dicen, aún es un misterio.
Cuando parecía que la reposición de las esculturas de Fidel Castro y el Che Guevara sería un gasto más para las arcas de la Ciudad de México, Clara Brugada salió con un giro que nadie esperaba: no saldrá ni un peso del erario.
En conferencia de prensa, la jefa de Gobierno reveló que, apenas anunció su intención de reponer las piezas, un grupo de ciudadanos y «personas solidarias» con el significado histórico de ambas figuras se acercaron para ofrecer apoyo económico.
«No va a salir ni un peso del erario público para estas esculturas», sentenció, y adelantó que la financiación correrá por cuenta de la «solidaridad económica» de grupos sociales y activistas, a través de un comité que se encargará de administrar los recursos.
Un cambio de estrategia que no pasa desapercibido
La decisión tiene un peso simbólico importante. Apenas días atrás, el Gobierno capitalino había señalado que asumiría el costo de las nuevas figuras; hoy, la mandataria optó por desmarcar del presupuesto público un tema que ha resultado políticamente incómodo, en plena confrontación con la alcaldesa de Cuauhtémoc, Alessandra Rojo de la Vega.
La panista, quien ordenó retirar las estatuas en julio de 2025, había propuesto intercambiar las piezas por camiones de basura u otras obras para la demarcación. Brugada no tomó la oferta y, en cambio, respondió con la idea del financiamiento privado y recordó que fue la propia edil quien las quitó.
¿Dónde quedarán?
Lo único que no se ha resuelto es el destino de las figuras. La jefa de Gobierno confirmó que no volverán a su sitio original, en la plaza San Carlos de la colonia Tabacalera, pero no precisó cuál será su nueva casa. Por ahora, la única certeza es que, según su versión, la ciudad no pagará ni un peso — y que la polémica por los símbolos en el espacio público capitalino sigue sin cerrarse.

