Enrique Escobedo
La prensa especializada y colegas expertos en las distintas áreas del conocimiento son poco optimistas acerca del año que iniciamos en materia económica y de relaciones internacionales. De manera particular destacan la deuda heredada por el tabasqueño y su deficiente manejo de las finanzas públicas. También vemos en el escenario que en cuestión de días el señor Donald Trump asumirá el poder y tememos que su resentimiento en contra de México crezca y cumpla sus advertencias.
También se observa con pesimismo el conflicto de Gaza, la guerra en Siria y las amenazas de Vladimir Putin en contra de Europa y su obsesión por adueñarse de Ucrania. Son temas de la agenda internacional que, aunque parezcan lejanos, están más cerca de lo que parece y nos afectan. Por si fuese poco, el conflicto comercial entre China y los Estados Unidos arrastrará a nuestro país, pues quedamos en medio de los intereses de sendas naciones.
Por lo que respecta a los asuntos de nuestro país, la seguridad pública sigue siendo prioridad, pues junto con la procuración de justicia tenemos grandes rezagos. Es un tema sensible y delicado, ya que la ciudadanía votará, si acaso, por los impartidores de justicia con lo cual el gobierno abre una puerta de esperanza que corre riesgos de dilucidarse rápidamente, ya que en México nuestras raíces son el derecho Romano y no el sajón. Es decir, en México los abogados de los presuntos delincuentes no negocian con los juzgadores las penas.
En materia de salud nos espera un año tenso, pues el sector sanitario asistencial fue golpeado presupuestalmente, nuestra población envejece y la falta de medicamentos será una realidad. La medicina privada es cada día más costosa y el precio de las medicinas es superior al crecimiento de la inflación.
Por lo que respecta a la educación hay poco optimismo, sobre todo en el espacio de lo público, pues los libros de texto gratuitos, por lo que dicen los expertos están cargados de la ideología morenista, fomenta la lucha de clases y descuida las ciencias experimentales. Además, las facturas que la Coordinadora de la Educación le pasa al gobierno, por lo observable, son reales. Léase, Morena pactó con esa agrupación sindical algunas canonjías a cambio de votos. No me queda claro que negociaron, pero el costo es elevado y entre los perjudicados están los infantes.
En materia de infraestructura, comunicaciones y transportes el gobierno apuesta caro y con fuerza. Ojalá dicha prioridad la cumpla. Nuestras carreteras necesitan mantenimiento correctivo, debe crecer nuestra red de caminos y puentes y es prioritaria la seguridad en favor del autotransporte. Además, la construcción de ferrocarriles de pasajeros, tema favorito de la presidenta, aun siembra muchas dudas debido a que aún no conocemos muchos pormenores. Lo que es real es que ya tenemos en la bitácora de la administración morenista una mala experiencia en la materia con el tren maya.
La ecología, otor tema prioritario de Claudia Sheinbaum, pero no de su antecesor, empezó también con el pie equivocado, pues el golpe presupuestario que recibe el sector lo afectará negativamente. De ahí que mengua la esperanza del desarrollo sostenible y sustentable.
En fin, por cuestiones de espacio, aquí me detengo. Por lo que dejo en el tintero temas como democracia participativa y sociedad civil, prevención y combate a la corrupción, trabajo con prestaciones de ley, vivienda digna y el reto científico y tecnológico que implica temas tales como la inteligencia artificial y la robótica.
No, no será un año fácil para el país y el mundo. Así que confío que la presidenta asuma su responsabilidad, se quite de encima la sombra del caudillo y se dedique a gobernar en favor de todos los mexicanos y no sólo por quienes votaron por ella.

