Este martes, los trabajadores del Servicio de Administración Tributaria (SAT) iniciaron un paro nacional bajo la modalidad de “brazos caídos” para exigir la aplicación de un incremento salarial y mejores condiciones laborales.
En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum restó importancia al movimiento, asegurando que no derivará en un problema grave. Comentó que ya se están atendiendo las peticiones del personal afectado, y señaló que solo “unos cuantos” han participado en el paro, por lo que su impacto será limitado.
Según se difundió, la protesta responde a demandas de los empleados por el ajuste del 12 % al salario mínimo que aún no se refleja en sus percepciones, así como por las condiciones laborales, desigualdades internas y falta de apoyos.
Aunque algunas oficinas del SAT han suspendido temporalmente servicios presenciales, el gobierno promete que los trámites continuarán operando de forma regular y que reforzará mecanismos para evitar afectaciones mayores.

