Miguel Ángel López Farías
El dos de febrero de 1848 se firmó el tratado Guadalupe-Hidalgo con lo que se formalizaba el robo de más de la mitad de nuestro territorio, los EUA, tenían ya en la bolsa un territorio que les daba acceso a los dos océanos, Atlántico y pacífico.
El presidente gringo james por (demócrata) entendió que para hacerse de uno de los territorios más ricos como lo es la alta California necesitaba arrebatárselo a México, quien para esas fechas batía su futuro en la
Más grosera división social, infestado de políticos enamorados de su poder y riquezas, al decir políticos, me refiero a solo dos clases dominantes, el clero y los militares, poderosos y muy celosos de los abogados.
Fueron varios los presidentes que encabezaron de manera meteórica el cargo, pero a quien se le encargó la pelea fue a Antonio López de santa Ana y ocurrió lo pronosticable. Fue a combatir sin apoyo, sin recursos, sin tropas preparadas …digamos que a muchos “mexicanos “instalados en la comodidad de sus riquezas y un evidente conservadurismo decidieron abandonar a su suerte al “veinte uñas “.
Las tropas yanquis no tuvieron que esforzarse mucho, bastaron los buques de guerra en Veracruz, aplastarnos en Churubusco, en el castillo de Chapultepec y tomar la capital y ser arropados por aquellos mexicanos que llegaron a proponer que el comandante invasor infiel Scott fuese nombrado presidente de nuestro fragmentado país (uno de los mayores entusiastas fue Miguel Lerdo de Tejada).
Cuando se habla de este capítulo de la historia, el guion oficial se remite a una guerra (nunca lo fue, se trató de un robo), una invasión que surgió de la anexión de Texas a los EUA en 1845 y alimentados por el DESTINO MANIFIESTO (el espíritu gandalla y expansionista gringo) puso de rodillas a México… pero no a todos, solo a quienes decidieron defenderla.
El villano fue Santana y fin de la historia en los libros de texto …cuando en realidad sucumbimos gracias a la división endémica
entre los mexicanos de ayer y de hoy, pero jamás se menciona el papel de esa mezquina derecha de los años 1846, 47, 48… y que después viviría en carne propia Juárez, de ahí que al abogado oaxaqueño le naciera la idea de poner un hasta aquí a el poder de la iglesia y políticos que la protegían con las leyes de reforma.
Los EUA saben que nuestra kriptonita es la falta de cohesión, que basta con que un presidente gringo (sea Polk o Trump) decida golpear a el gobierno del sur para que aquí mismo nos encarguemos de terminar la obra… para los yanquis, solo somos idiotas funcionales, títeres que con un chasquido o declaración en YouTube será suficiente para que la maldita mezquindad anidada en el ADN mexicano estalle.
Escuchaba a Lily Téllez , senadora de la fracción del partido llamado Ricardo Salinas Pliego , reforzar la idea de que fue la presidenta Sheinbaum la que alimentó las protestas en Los Ángeles , no solo se trata de una mentira , sino de una acusación que esconde la pólvora con la que , Téllez y quienes patrocinan estos golpes , buscan demoler el edificio de la institución presidencial encabezada por Claudia Sheinbaum, es “bajar “ a su partido para que sobre las ruinas ellos ( decir ellos es señalar a los muy públicos críticos de este gobierno ) impongan a una nueva clase política en el poder…¿ México ? Ni en 1848 ni en el 2025 les ha importado.
Esta es historia básica, misma que rechazamos releerla porque carga con nuestras más profundas vergüenzas e implica que el destino de la única patria que poseemos sea prostituido para las monedas de estos agiotistas de la política.
Se nos olvida que Trump habría tratado igual a quien hubiese llegado a la presidencia en México, no me imagino la reacción de una Xóchitl o de Máynez ante el tsunami Trump, el resultado hubiese sido con la misma motosierra verbal y no tengo idea de cuál sería la respuesta de un gobierno mexicano distinto al actual, muy probablemente TV Azteca estaría organizando una marcha en defensa de la soberanía o la marea rosa realizaría una huelga de hambre en la embajada de los EUA y los columnistas afines al PRI y el PAN firmarían desplegados a favor de la unión nacional y exigiendo respeto a la investidura presidencial.
Que nunca se nos olvide la historia, en los EUA corre por sus venas la arrogancia del DESTINO MANIFIESTO y México les significa solo una caótica granja lista para sacarle provecho.
Así será hasta que aprendamos a defendernos, juntos.

