Miguel Bárcena Díaz
Hoy se cumple un siglo del natalicio de uno de los más grandes ambientalistas, exploradores y documentalistas submarinos, Ramón Bravo Prieto, nacido en Piedras Negras, Coahuila, el 21 de octubre de 1925.
Mundialmente reconocido por su labor en favor de la conservación de la fauna marina y sus descubrimientos sobre el comportamiento de tiburones, orcas y manatíes.
Gracias a sus compañeros de natación Apolonio Castillo y Aníbal de Iturbide, a mediados de los años 50, en Acapulco, se inició en el buceo, y después en la fotografía submarina… Sus imágenes participaron en concursos en Europa y EU obteniendo importantes premios…
Mas tarde incursiono en el cine, y se convirtió en el mejor camarógrafo submarino de su época…. Por su fama Internacional, en 1969 el director italiano Bruno Vailati lo invitó a su equipo…
Se mudó a Roma y durante 7 años recorrió el planeta por debajo del agua filmando escenas para las series: “La enciclopedia del mar, Los siete mares y Los hombres del mar…”
Años después junto con Alfonso Arnold otro pionero del buceo en México, formaron parte del equipo del Calypso, el famoso barco de investigación del célebre Capitán Jacques Ives Cousteau y realizaron documéntales en el Mar de Cortes, el Pacífico y Caribe mexicanos…
Fue el primero en bucear y filmar sin jaula protectora, orcas en su hábitat natural en las Islas San Benito, en BC, para demostrar que no eran asesinas… Fue también el primero el filmar osos en el Polo Norte, en donde uno le mordió el talón izquierdo y le arrancó la aleta.
Era el único en el Mundo, en filmar con tiburones vivos. Por su audacia realizó la fotografía submarina en películas de James Bond y trabajó con directores de la talla de John Houston… En una de sus películas “Sangre en el Caribe” un tiburón tigre le destrozó el codo.
En México condujo y produjo las series de tv: “El Mundo Submarino de Ramón Bravo” y “Mi amigo el mar…”
Cómo escritor publicó varias novelas que fueron best sellers, entre ellas; El cenote de la muerte, el Galeón, Sirenia, Carnada y Tintorera, Tiger Shark en inglés, llevada al cine en 1973, y que en su momento fue la película más taquillera en México y Estados Unidos…
Ramón Bravo, fue también un destacado atleta, como nadador representó a México en juegos centroamericanos, panamericanos y en los Olímpicos de Londres y Helsinki. y Como receptor abierto del equipo de fútbol americano de los Pumas de la UNAM, en 1952 le tocó inaugurar el hoy Estadio Olímpico “México 68…”
A lo largo de su larga y apasionante vida, el Cousteau mexicano, como lo llamó el propio Capitán Cousteau, obtuvo diversos reconocimientos. En 1979, recibió el Premio Nacional de Periodismo, año en que inició la construcción de su casa, «Villa Sirenia», en Isla Mujeres, Quintana Roo, el lugar que escogió para vivir y para morir…
Fue ahí, el 21 de febrero de 1998, a los 72 años, cuando al cambiar un foco en su casa, recibió una descarga eléctrica que le causó la muerte…
Cumpliendo su última voluntad, su viuda María Vallejo, el presidente Ernesto Zedillo, Jean Michelle Cousteau, Beto Friscione, Manuel Lazcano, Fabiola Kramsky, decenas de buzos y este reportero, depositamos sus cenizas en la famosa cueva de los tiburones dormidos en el Caribe Mexicano…
Por todo ello, a lo largo de esta semana en varios municipios de Quintana Roo se recordará el legado de Ramón Bravo, mexicano sin igual, que, pese a sus grandes triunfos y aportaciones, hoy es desconocido por las nuevas generaciones y tristemente, olvidado por millones.

