Ciudad de México. Las remesas que envían los mexicanos desde el extranjero a sus familias en México presentaron una disminución durante el arranque del año, lo que representa uno de los comienzos más débiles en este rubro en los últimos periodos.
De acuerdo con los datos disponibles, el flujo de recursos provenientes del exterior fue menor en comparación con el mismo periodo del año anterior, principalmente por una reducción en el número de operaciones realizadas por los connacionales. Esta caída impacta de forma directa a millones de hogares que dependen de este ingreso para cubrir gastos básicos como alimentación, vivienda y educación.
Analistas señalan que entre los factores que influyeron en este comportamiento se encuentran el enfriamiento del mercado laboral en Estados Unidos y el endurecimiento de políticas migratorias, lo que ha limitado las oportunidades de empleo para los trabajadores mexicanos en el extranjero.
Aunque el monto promedio por envío se ha mantenido relativamente estable, la baja en el volumen total de remesas ha encendido alertas sobre su impacto en la economía nacional, especialmente en estados donde estos recursos representan una fuente fundamental de sustento familiar.
Las autoridades económicas prevén dar seguimiento puntual a este indicador durante los próximos meses para evaluar su efecto en el consumo interno y en la estabilidad financiera de miles de familias mexicanas.

