Un juez federal modificó una de las medidas cautelares impuestas al exprocurador general de la República, Jesús Murillo Karam, dentro de uno de los procesos penales que enfrenta por el caso Ayotzinapa. La resolución dejó sin efecto la prisión domiciliaria y ordenó que continúe el proceso bajo un esquema de resguardo en su domicilio, con monitoreo mediante un brazalete electrónico.
La determinación fue emitida por el juez de control del Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte, quien consideró que el proceso judicial se ha prolongado por más de dos años por causas ajenas al exfuncionario, por lo que procedía revisar la medida cautelar.
Con las nuevas condiciones, Murillo Karam deberá permanecer en su domicilio, portar el dispositivo de localización electrónica, no podrá salir de la Ciudad de México ni acercarse a las víctimas del caso o reunirse con personas ajenas a su núcleo familiar. Además, dejará de estar bajo vigilancia permanente de elementos de la Guardia Nacional y podrá acudir a consultas médicas sin solicitar autorización judicial previa.
Durante la audiencia, la defensa argumentó que el estado de salud del exprocurador requiere atención médica constante y solicitó la modificación de la medida con base en el criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Nación sobre la revisión de prisiones preventivas que superan los dos años.
Pese a esta resolución, Murillo Karam no queda libre de los procesos judiciales en su contra. El exfuncionario continúa sujeto a otro proceso penal relacionado con el caso Ayotzinapa, por el que permanece bajo prisión domiciliaria, acusado de tortura, desaparición forzada y coalición de servidores públicos.
La Fiscalía General de la República mantiene las acusaciones en su contra por su presunta participación en la construcción de la llamada «verdad histórica», al señalar que habría intervenido en la alteración de evidencias y el desvío de las investigaciones sobre la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa.

