Enrique Escobedo
La expresión tocar fondo es llegar al límite de una situación desfavorable. Se refiere a quiebres emocionales, adicciones o momentos sociales, políticos o económicos. De ahí que se usa en términos individuales y sociales. Por lo que en el presente artículo aludiré al problema económico que el hombre de Macuspana nos heredó y que desbordó a la actual gestión.
A decir de expertos y conocedores de la economía y las finanzas públicas, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum tocará fondo en el año 2025. Léase, sufriremos problemas económicos por razones internas y con la llegada de Donald Trump probablemente también enfrentemos convulsiones comerciales y políticas con la nación norteamericana.
Los presupuestos de ingresos y egresos 2025 nos indican acerca de las prioridades de la actual gestión y también nos hacen ver que los mexicanos volveremos a sufrir debido a que nuestra capacidad adquisitiva menguará. Es cierto que la comunicación social del régimen se ha mantenido discreta en la materia y hábilmente, con algunos pincelazos nos prepara a fin de recibir las embestidas ante la muy posible inflación y potencial caída del peso mexicano ante el dólar norteamericano.
Los gobiernos mexicanos, desde la administración de la Madrid, no han repetido la terrible expresión “medida dolorosa pero necesaria”, la cual era cierta, pero con el sacrificio de las clases medias, bajas y los grupos marginados. La década de los años ochenta del siglo pasado en materia económica pasó a la historia como la década perdida, ya que no hubo prácticamente crecimiento económico, la inflación fue mundial y el Consenso de Washington impulsado por Ronald Reagan fue catastrófico en materia de empleo. Es cierto, fue la transición del Estado de Bienestar al Estado Neoliberal. También ahora, en la segunda mitad de los años veinte del siglo XXI entramos a otro capítulo de la historia de la economía al regresar al neoproteccionismo.
Las transiciones económicas por lo general benefician a unos cuantos y afectan negativamente a las mayorías. Además, son imposiciones de economías desarrolladas y tienden a arrastrar a las emergentes y subdesarrolladas. De ahí que México, aunque el gobierno mexicano haga sus mejores y mayores esfuerzos, difícilmente sorteará el año de manera aseada. Transitaremos irremediablemente por un camino económico sinuoso y de ahí que es posible, hasta cierto punto de vista, imaginar acerca del negativo impacto social por causas económicas.
Para fortuna de la gestión Sheinbaum el próximo año no es electoral y, por lo mismo, los impactos negativos de la crisis económica tenderán a tocar fondo y si se esfuerza con esmero, las elecciones intermedias del año 2027 no sufrirán el voto de castigo a Morena. En otras palabras, tiene dos años para enmendar el desastre económico de su antecesor. De ahí que el 2025 será el año en el que, si todo le sale bien al gobierno, deberá ser el año en que económicamente toquemos fondo.