El trabajo independiente se ha convertido en la modalidad de ocupación con mayor crecimiento en México durante el primer semestre de 2026, en un contexto marcado por la desaceleración en la generación de empleos asalariados y un aumento de la informalidad laboral.
De acuerdo con los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), entre enero y junio de este año, 141 mil 178 personas se incorporaron al trabajo por cuenta propia, mientras que el empleo subordinado registró una pérdida de 467 mil 568 plazas en el mismo periodo.
Con este comportamiento, el trabajo independiente ya representa el 21.8 por ciento de la población ocupada en el país, equivalente a alrededor de 13.1 millones de personas, lo que refleja un cambio en la composición del mercado laboral mexicano.
Especialistas señalan que este crecimiento responde, en gran medida, a la escasez de oportunidades de empleo formal y al menor dinamismo de sectores productivos como la industria. Ante este escenario, miles de personas han optado por generar ingresos mediante el autoempleo, actividades por cuenta propia o pequeños negocios.
Organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierten que este fenómeno suele presentarse cuando disminuye la oferta de empleo asalariado. En estos casos, el trabajo independiente funciona como un mecanismo para amortiguar el impacto del desempleo, aunque con frecuencia está vinculado a menores ingresos, ausencia de prestaciones y altos niveles de informalidad.
Analistas del mercado laboral consideran que el avance del autoempleo no necesariamente refleja una mayor preferencia por emprender, sino una respuesta a la falta de opciones laborales con seguridad social y estabilidad económica.
Mientras tanto, la economía formal continúa mostrando señales de debilidad. El empleo asalariado mantiene un saldo negativo en la primera mitad del año, lo que ha impulsado a un mayor número de trabajadores a buscar alternativas de ingreso fuera de las relaciones laborales tradicionales.
El comportamiento del mercado laboral durante los próximos meses dependerá del desempeño de la actividad económica y de la capacidad para reactivar la creación de empleos formales, considerados clave para mejorar las condiciones laborales y reducir la expansión de la informalidad.

