• Frente al optimismo de López, la SHCP plantea panorama desalentador con crisis “gemelas”: sanitaria y económica

Miguel A. Rocha Valencia

El discurso festivo del presidente López ante las crisis de economía, salud y seguridad que vive México, se estrella frente a los números que el mismo Arturo Herrera, secretario de Hacienda, así como los del Banco de México y del Inegi, para quienes el panorama es desalentador y del cual tardaremos en recuperarnos varios años, más si el Tlatoani de Palacio, insiste en negar la realidad y asumir medidas para superarlas.

Para López, la recuperación ya inició y será acelerada, pero para Arturo Herrera, titular de Hacienda las condiciones del país son adversas a pesar de que existieron “tres amortiguadores”: las coberturas del precio de petróleo, el fondo de contingencias presupuestales y los “guardaditos” presidenciales con los ahorros, subejercicios y descuentos a burocracia.

Empero, lo que no dice el secretario de Hacienda es que, de los “guardaditos” que se canalizaron al Ramo 23 y que es la partida secreta presidencial, mejor nos olvidamos, pues los cerca de 450 mil millones que se ordeñaron de las dependencias públicas y se descontaron a burócratas, ya se canalizaron a la compra de votos a través de los programas clientelares, gracias a las reformas autorizadas por el congreso a la Ley del Presupuesto de Egresos.

Del fondo de Contingencias presupuestales que sumaban alrededor de 300 mil millones de pesos, también hay que despedirse pues el tlatoani ya los aplicó y con lo que quedaba cubrirá lo que escamoteó de participaciones federales a los estados.

Y de los ingresos petroleros que se mantuvieron gracias a las coberturas contratadas a un costo de 20 mil millones de pesos para sostener la mezcla mexicana de exportación en 49 dólares el barril, ni hablar, las inversiones en Dos Bocas y las pérdidas derivadas en la caída de las ventas, los borraron.

Claro, si no se hubieran asegurado los precios, estaríamos con una historia más trágica, lo mismo si Banxico no hubiese aplicado la pinza para evitar un desboque de la inflación y mayor depreciación del peso.

No obstante, el costo y pago de deuda pública en dólares aumentó y eso también reduce la capacidad financiera del gobierno.

Así que para este 2020, hay pocos recursos, de hecho, eso explica la persecución a deudores, elusores y evasores fiscales a quienes se perdonarán sus pecados si pagan lo que adeudan, pero a lo más que aspira el SAT son 50 mil millones de pesos, que se irán sin duda a la cuenta corriente.

De tal suerte que la reducción del 75 por ciento al gasto corriente de las dependencias, se explica no por una austeridad franciscana del gobierno, sino a la ausencia de dinero. Veremos en los próximos meses más ajustes que acompañarán la extinción de las 10 subsecretarías.

Así las cosas, lo dicho por Arturo Herrera en el sentido de que el panorama es desalentador porque se tendrá que lidiar con las crisis gemelas más profundas del último siglo, es muy cierto, y en cuanto a que los recursos mencionados serán utilizados este año, ni duda cabe, ya se están gastando, por lo que para el 2021, la situación, de acuerdo al mismo funcionario, será peor para todos, incluyendo gobierno federal y los estatales.