- Igual de autoritarios, desconocen leyes y acuerdos y hacen su voluntad
Miguel A. Rocha Valencia
El chantaje, la imposición de su voluntad a cambio de nada, aunque viole leyes o tratados internacionales y hasta los regímenes jurídicos de otras naciones son características del gobierno de Donald Trump donde se presume democracia que se transforma en autoritarismo hacia todos los demás.
Al Igual que la 4T, Trump, presidente de Estados Unidos, abusa e impone su autoridad sin importar lo que digan los demás; aplasta al menos verbalmente hasta ahora mediante el chantaje a quien se le quiera oponer y se asume como dueño de la verdad.
Igual que la 4T, está se asume como un juez de horca y cuchillo para premiar o castigar a quien él cree lo merece y no vale argumento en defensa para intentar justificar inocencia. Su omnipotencia como los cuatroteros, no conoce límites; impone una supremacía por la fuerza del dinero y si es necesario como ya advirtió, mediante el uso de la fuerza física.
También amenaza y logra objetivos de sumisión en una calca superlativa de lo que hoy vivimos en México no sólo con un poder constitucional como es el Judicial sino también con el Legislativo, órganos ¿autónomos? Legalmente desaparecidos, cuyos elementos, en caso de oponerse al régimen, son inmolados en la gran hoguera mediática de las mañaneras del pueblo.
Al igual que el güero estadunidense la 4T se adueña e impone su verdad sin importar argumentos ajenos, desoye a quienes no piensan como él y contrata a puros aplaudidores que no lo contradigan, sólo obedezcan y le muestren lealtad más que capacidad.
Por eso no ofrece nada a cambio de que todos los demás se plieguen a su visión de las cosas y como la 4T se mete en todos los ámbitos del quehacer, en este caso internacional como policía y perdonavidas como sucede en Gaza, Ucrania o México donde es capaz de decretar guerras o detenerlas invadiendo soberanías.
A cambio de cumplir sus órdenes, los destinatarios reciben prórrogas o la oferta de dejarlos en paz, pero no más. O sea, pide mucho a cambio de nada; no hay diálogo ni negociación, solo amenaza e imposición.
De hecho esas son las conclusiones del VIII Encuentro de la Asociación Internacional de Estudios Interamericanos cuyas reflexiones en torno a Donald Trump, recuerdan en mucho cómo procede la 4T en México donde el método del chantaje, la amenaza y el linchamiento público le son propios pero al menos ofrece como recompensa a los arrepentidos y conversos como el caso de los Yunes, Murat y muchos más que de repente fueron iluminados, vieron la luz y fueron perdonados en sus pecados, premiados y cubiertos por el manto de la impunidad cuatrotera a pesar de sus infamias.
Estamos a unos días de que se venza el plazo unilateral impuesto por el presidente de Estados Unidos para imponer su arma letal arancelaria sin importar que los suyos sufran las consecuencias mientras acá apenas atinamos a organizar eventos de unidad sobre lo hecho en México donde como debe ser, hay exclusiones tan lamentables como la fuerza laboral y productiva: obreros y campesinos, esos que son quienes mueven al país y en cuyos hombros estaría la solución a nuestros problemas.
Pero claro, el estilo Trump se impone y la 4T no escucha ignora a la oposición, a las organizaciones civiles que dan el entramado social a un México dividido por el discurso de odio y revancha que todos los días se replica en palacio Nacional.
Sí, se parecen mucho, son semejantes y recurren a los mismos métodos incluyendo la demagogia y la mentira para argumentar y justificar sus acciones autoritarias a partir de una soberbia que los hace únicos.
Lo malo que en esta disputa de dos entes tan paralelos, ganará el más fuerte y los débiles pagaremos las consecuencias.

