Pedro Flores
Así como los periodistas del viejo cuño decían ante un hecho importante: la nota, es la nota”, así los políticos actuales ven la permanencia de un partido cualesquiera que sean las siglas, no y representar intereses de la sociedad y satisfacer sus demandas sociales, sino para seguir en el “negocio” de mantenerse en el presupuesto federal.
Según una encuesta realizada por la organización “Barómetro Político”, en México, la aprobación hacia los partidos políticos es muy similar a las presentadas por el Inegi en 2023. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental señala que 27.9 por ciento de los mexicanos confía en los partidos políticos, siendo las instituciones que generan más desconfianza genera en el país.
Ante esta situación Morena demostró una fuerza basada en las prácticas añejas del ejercicio del poder de todos conocidas: el uso de los programas de gobierno; de la cooptación de liderazgos y de las bases sociales, a cambio de prebenda; y un trabajo territorial con uso de servidores públicos, lo cual le redituó una de las votaciones más copiosas en la historia del país, con operadores ex priístas, que hicieron como antes, una elección de Estado.
Si bien antes el PRI iba sólo ahora MORENA tuvo que invertir cantidades inimaginables de dinero y hacer nuevamente alianzas con los líderes vitalicios, principalmente del Partido Verde Emilio González Martínez y Alberto Anaya del Trabajo para poder mantener su hegemonía en el poder.
Y qué decir del llamado “Niño Verde” quien la noche del 2 de junio, Jorge Emilio González Martínez quien en un video aparece celebrando que la votación obtenida por su Partido Verde era mayor a la del Partido del Trabajo, En fechas recientes, Jorge Emilio González Martínez se mantuvo fuera del foco a causa de su salud, no obstante la prensa ha consignado desde tiempo atrás cómo junto a Manuel Velasco y Arturo Escobar de la Vega, mantiene su liderazgo dentro del Partido.
Otro personaje que cae dentro del término prostitución partidista, sin duda alguna es Alberto Anaya Gutiérrez ha sido por 33 años el dirigente único del Partido del Trabajo. El “Profe” Anaya, como se le llama, justifica que la dirección Colegiada es quien lo ha mantenido desde su fundación como líder de este satélite de la izquierda, situación que le ha permitido mantener su registro.
El afirma que no recibe sueldo al ejercer la dirección de manera honorífica, pero su partido, con 457 mil afiliados y con coaliciones con el PRI, el PAN y el PRD en estados, cuenta con espacios en el Congreso y con financiamiento del INE por más de 400 millones de pesos anuales.
Nunca elegido por voto directo, Anaya ha sido Diputado y Senador por la vía plurinominal entre 1988 y 2024. En su última declaración patrimonial publicada en 2023 reporta un ingreso anual por 1 millón 74 mil pesos como Diputado federal y un menaje de casa por 300 mil pesos desde 2003… ¿Es o no es prostitución partidista?

