La inflación en México continuó desacelerándose y durante junio se ubicó en una tasa anual de 3.37 por ciento, su nivel más bajo en los últimos cinco años, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El indicador sorprendió favorablemente al mercado, ya que diversos analistas anticipaban una inflación cercana al 3.52 por ciento. Con este resultado, la inflación se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México, que es de 3 por ciento, con un margen de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
En términos mensuales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una disminución de 0.27 por ciento, impulsada principalmente por la baja en los precios de diversos productos agropecuarios y energéticos.
Entre los productos que mostraron reducciones en sus precios destacaron algunas frutas y verduras de temporada, además de combustibles que se han beneficiado de la moderación en los mercados internacionales. Sin embargo, algunos servicios y alimentos procesados continúan presentando presiones al alza.
Por su parte, la inflación subyacente, que elimina de su medición los bienes y servicios con precios más volátiles, se ubicó en 4.03 por ciento anual, lo que indica que todavía persisten algunas presiones inflacionarias en ciertos sectores de la economía.
Especialistas consideran que el dato de junio fortalece las expectativas de estabilidad económica para el segundo semestre del año, aunque advierten que factores externos, como las tensiones geopolíticas y la evolución de los mercados energéticos, podrían generar nuevas presiones sobre los precios.
La moderación de la inflación representa un alivio para los consumidores mexicanos, ya que contribuye a preservar el poder adquisitivo de las familias y brinda un entorno más favorable para el consumo y la inversión.

