El mercado inmobiliario de la Ciudad de México se aproxima al cierre de 2026 en un escenario de presión, caracterizado por una reducción en la oferta de vivienda, un incremento sostenido de precios y compradores cada vez más informados, quienes buscan proyectos que combinen ubicación, calidad, seguridad y confianza.
Durante el webinar “Mercado inmobiliario en CDMX: claves del primer semestre y expectativas para el segundo”, organizado por University Tower, especialistas como Justino Moreno, de Accumin Intelligence México, y Enrique Téllez, de Desarrolladora del Parque, analizaron los principales factores que actualmente están marcando el comportamiento del sector.
1. Menor disponibilidad de vivienda
La reducción del inventario se ha convertido en uno de los principales desafíos para el sector inmobiliario capitalino. Cada vez existe una menor cantidad de propiedades disponibles tanto para venta como para renta, situación que representa una oportunidad para el desarrollo de nuevos proyectos, pero que también puede generar mayores presiones sobre los precios.
Justino Moreno señaló que aspectos como los tiempos para obtener permisos, la disponibilidad de terrenos y el comportamiento de los costos de construcción serán fundamentales para conservar el equilibrio entre oferta y demanda.
2. Los precios mantienen una tendencia ascendente
La disminución en la disponibilidad de inmuebles continúa impulsando tanto el precio de las viviendas como el costo de las rentas.
Enrique Téllez consideró que este comportamiento permite mantener una perspectiva positiva sobre la generación de valor en el mercado inmobiliario de la capital, al destacar que los precios mantienen una evolución favorable y las plusvalías continúan presentes.
3. El mercado de renta gana fuerza
Más de 36 por ciento de las viviendas de la Ciudad de México se encuentran bajo el esquema de renta, lo que confirma el peso que tiene este segmento dentro del mercado.
Tanto los alquileres de corto plazo como los de larga duración presentan un crecimiento importante. En este contexto también cobran relevancia los desarrollos que destinan edificios completos exclusivamente a la renta y que cuentan con servicios y administración similares a los de un hotel, modelo que comienza a atraer tanto a inquilinos como a inversionistas.
4. La ubicación se relaciona cada vez más con la calidad de vida
La localización de una propiedad adquiere mayor importancia en una ciudad donde los largos tiempos de traslado forman parte de la vida cotidiana.
Las zonas céntricas conservan una ventaja al permitir un acceso más cercano a centros laborales, servicios, comercios y espacios de entretenimiento. Para los especialistas, el concepto de una “vida de barrio” cobra fuerza como una alternativa para reducir desplazamientos y facilitar que las actividades laborales y recreativas puedan realizarse en distancias cortas.
5. Compradores más informados y exigentes
El consumidor inmobiliario también ha cambiado. Actualmente es más cuidadoso, cuenta con mayor información y utiliza herramientas digitales para investigar a los desarrolladores, revisar la reputación de las empresas y comparar distintas opciones antes de tomar una decisión.
La tradicional búsqueda de propiedades “buenas, bonitas y baratas” está dando paso a una evaluación basada en el valor integral del proyecto, donde factores como la calidad, ubicación y prestigio adquieren mayor peso.
En este escenario, la confianza del comprador, la certeza respecto a los tiempos de entrega y las condiciones de financiamiento y pago se convierten en elementos decisivos para concretar una operación.
A estas tendencias se suma el efecto de eventos de gran convocatoria que se desarrollarán en la capital, entre ellos el Mundial, la Fórmula 1, el Día de Muertos y encuentros de la NFL, los cuales podrían generar incrementos temporales en la demanda de rentas de corta estancia.
Sin embargo, los especialistas señalaron que, más allá de estos fenómenos coyunturales, los factores que continuarán determinando el comportamiento del mercado inmobiliario capitalino en el largo plazo serán principalmente la generación de empleo y las condiciones de movilidad en la Ciudad de México.
