• López incapaz de sumar, aglutinar esfuerzos, de ser presidente de México

Miguel A. Rocha Valencia

Parece que en el tema de la pandemia de COVID-19, el presidente López decidió hacerse a un lado y dejó en manos de las Secretaría de Relaciones Exteriores, Gobernación y Salud el manejo de la crisis. Incluso son ellos quienes se están coordinando con los gobernadores para la estrategia global.

Para quienes conocen las limitaciones de López, la noticia es muy buena, aunque en lo político, el presidente, mostró que no alcanza nivel de estadista ni de líder nacional.

Tanto que el propio Marcelo Ebrard es quien encabeza las reuniones con mandatarios estatales algunos de los cuales ni siquiera han podido acercarse al Ejecutivo federal a pesar de solicitar citas desde hace meses para tratar temas relacionados a la coordinación en materia de salud.

Es decir, si ya en los temas económico y de comunicación hay divisiones, hoy se traslada el fenómeno al plano de la salud que viene de meses atrás, desde la cancelación del Seguro Popular y el fallido intento de echar a caminar el INSABI donde algunos gobernadores prefieren irse por la libre.

Y es que, tras todo el tema, está la polarización que nos llega desde Palacio Nacional. Ahí de donde deben salir líneas, políticas de gobierno creíbles y confiables, sale la división, la incapacidad de sumar a los mexicanos al menos frente a la crisis que ya cuesta cerca de 400 mil empleos por empresas que quiebran, decenas de muertos y miles de enfermos por el COVID-19.

Insistimos, México necesita un líder, alguien que nos sume y aglutine en torno al interés nacional, no para confluir en una grotesca teoría de socializar la pobreza y acabar con los ricos que personifican para quien ocupa la silla presidencial, la corrupción y la mafia en el poder.

Desdeña recetas de otros tiempos por ser neoliberales, se compara con personajes de otras latitudes cuando ni siquiera alcanza estatura aldeana. No plantea nada para contener la crisis económica, a la de salud llegó tarde y para colmo abandona negociaciones en la OPEP para reducir flujo de petróleo crudo para subir precios.

Ni siquiera voltea a ver a los vecinos del norte, cuyo tesoro está adquiriendo bonos chatarra para salvar empresas. Saben que si rescatan, podrán generar empleo; si se pierden, ya no habrá marcha atrás.

Bueno hasta el secretario de Salud, sale a desmentir a su subsecretario Hugo López Gatell en cuanto al nivel que alcanza ya la pandemia y precisa que no existen los más de 26 mil casos de contagiados en el país a que se refirió el epidemiólogo, asegurando que a eso podríamos llegar, pero «no es seguro».

Hace meses en IIMPAR publicamos «¿A dónde nos lleva?», hoy lo repetimos en medio de la incertidumbre de la crisis que ya nos alcanzó. No hay un panorama claro, asusta lo que vemos.